En estos días entra en vigencia en Hungría una serie de regulaciones legales que van a hacer bastante complicado el tomar fotos en las calles: hay que tener el permiso explícito de todo aquel que aparezca en la foto para registrar la imagen. Sin permiso, el fotógrafo se expone a demandas legales varias. De todos modos, la legislación no es demasiado clara, y no queda claro si hay que pedir permiso antes de tomar la foto, o después.

Otro punto que no queda claro: ¿qué pasa con las fotografías de, por ejemplo, manifestaciones públicas? Para la policía no deja de ser una buena ayuda que los fotógrafos no se encuentren tomando fotos por ahí.

Más allá de los temas puntuales, lo cierto es que es bastante evidente que, en el caso de realmente aplicarse este tipo de regulación, hará más que difícil la tarea de los fotógrafos que les interesa la fotografía urbana. Si bien es más que sabido que nuestra imagen nos pertenece, también es cierto que la fotografía en lugares públicos no debería ser sometida a las mismas regulaciones que, por ejemplo, tomar imágenes en ámbitos privados.

Por suerte, las dos veces que pude visitar Budapest no tuve que lidiar con estas regulaciones, pero espero que ningún fotógrafo vea limitado su trabajo por este tipo de límite.

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Más sobre el tema en Petapixel (en inglés).

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