Blog de Viajes

El primer blog de viajes de Argentina, desde octubre de 2003

Los insoportables del viaje, versión 2014

Allá por 2006 armé una lista de los “insoportables del viaje”, que buscaba hacer un resumen de algunos personajes que nos hemos encontrado alguna vez en la ruta. La nueva versión agrega algunas variantes a partir de los comentarios de la entrada original, y suma cambios en la redacción. Si tienen algún insoportable que no está contemplado en la lista, pueden agregarlo en los comentarios.

El Mochilero extremo o “tacaño orgulloso”

No está dispuesto a gastar un peso / dólar / moneda a elección. Llega saltar alambrados para dejar su carpa en cualquier lugar con tal de no pagar unas monedas por el cámping. Podría llegar a dedo hasta Alaska antes que tomar un micro y pagar un pasaje. Pretende que los habitantes locales le den todos los servicios gratis, sólo porque es un viajero buena onda. Logra que finalmente nos quedemos en el alojamiento más caro del lugar con tal de no verlo más.

El decisor

Toma todas las decisiones del viaje. Lo que no parece ser algo malo, salvo por el detalle que lo hace incluso cuando viaja acompañado. Y, por supuesto, no consulta. Reserva el hotel sin avisarte, dispone de los horarios como se le canta, y otras maravillas. Finalmente lo podemos dejar solo con  sus decisiones, claro.

El ñañoso

Palabra que en Argentina identifica a las personas que tienen asco de todo. Todos los baños están sucios; el micro / bus huele feo; la comida no la hacen como quiere; y la lista sigue. Es un quejoso, claro, pero que siempre encuentra una razón para sentirse incómodo

El / La antisocial

No quiere interactuar con nadie a excepción de con quienes viaja. Si nos ponemos a conversar con otras personas, guarda silencio y adopta la expresión de “¿Cuándo nos vamos?”. Tiene más interacción con la guía de viaje que con cualquier habitante local o viajero que se cruza por el camino. Suelen viajar en pareja, claro.

El extremista de la limpieza

Una variante del ñañoso, este viajero está todo el tiempo atento que todo cumpla altos estándares de limpieza, y que los alimentos que ingiere tengan sello hasta de la ONU. No quiere comer nada en la calle, ni toca una comida si detecta que una mosca pasó a cinco metros de ella. Se pierde muchas cosas buenas del viaje, pero nos vive dando lecciones acerca de lo irresponsables que somos. Mejor dejarlos en el micro y bajar a comer nuestro pan con huevo y mortadela en esas paradas de micros / buses en Bolivia :)

El eterno enfermo

Le cae todo mal. La comida, el agua, la manera en que lo miran los habitantes locales. Al parecer, el aire del lugar ya lo enferma. Se la pasa quejando de su pésimo estado de salud. Mejor decirle que se vuelva a casa a buscar un hospital.

El comprador compulsivo

Compra todo tipo de chucherías en el viaje, logra que su mochila pese cien kilos, y luego pretende que cargues parte sus cosas. Son capaces de comprar un berimbau o “palo de agua” sólo porque “les pintó / les pareció lindo” , y cuando aún faltan miles de kilómetros para recorrer. Variantes del comprador compulsivo son el que se queja de que en muchos lugares no aceptan pago con tarjeta, y el que maneja tan mal el presupuesto que se queda sin dinero en pocos días.

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El comparador

Viene en dos versiones. El primer compara todo lo que ve con lo que pasa en su país, donde al parecer todo es perfecto. “Que desastre, esto en mi país no pasa” es una frase de su estilo, lo que puede incluir afirmaciones racistas varias. La segunda variante es el que pasa comparando lo bien que todo funciona en el lugar que visitan, en comparación con la mierda que es su país de origen. Obviamente, son tan insoportables que a la vuelta a casa te van a decir que el café en el barrio está caro “porque en Roma un buen café sale un euro”.

El apurado

Quiere visitar 32 lugares en un día, aún cuando se encuentran ubicados en los extremos opuestos de la ciudad. Por lo tanto, está todo el tiempo apurado. Apenas llega a un lugar, ya está rompiendo las bolas con que hay que irse a otro lugar al parecer mucho más fascinante, sólo porque todavía no lo pudo ver. Lo mejor es pedirle un taxi y vaya a hacer su recorrido.

El que se las sabe todas:

Viajó al parecer por todos lados, y nos lo recuerda constantemente. Todo el tiempo nos deja en claro que tiene mucha más experiencia que nosotros. Dejen que viaje mucho más lejos ;).

Si falta algún insoportable, pueden agregarlo en los comentarios. La versión original en este enlace. La foto que abre la entrada fue publicada por Zordor en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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3 Comentarios

  1. Martin Aberastegue Febrero 7

    Tengo un par de amigos que entran en varias de esas categorías y mas que nada en la de “apurados”, o como muchas veces suelen decirles “check-in guys”, solo van a un lugar para hacer el check-in, sumar puntos y decir que fueron… nada mas.. no disfrutan ni recuerdan nada de esos lugares.

  2. Nair Felis Rodriguez Febrero 8

    Yo soy “decisora” porque me abandonan en las tareas de “investigación de mercado” previas a un viaje. Me dicen “fijate vos que la tenés clara con esas cosas”. Cuando pido colaboración, se lavan las manos. Después, a llorar a la iglesia. Soy la agencia de viajes de mi entorno jaja. Saludos!

  3. Federico Bongiorno Febrero 12

    Jajajaja, son muy buenos. Quizás esto los toma muy al extremo a cada uno, pero seguramente cada uno de nosotros se siente identificado con alguno de ellos :-)

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