En diciembre de 2008, un grupo político opositor a las autoridades electas de Tailandia tomó durante 9 días el aeropuerto de Bangkok e impidió la salida de todos los vuelos. Sólo 5 años después, aquellos días en los que el conflicto político interno tailandés causó un caos en el mercado turístico parecieron quedar tan atrás que en 2013 Bangkok fue la ciudad más visitada del mundo. Pero algunos temas del pasado están volviendo, y en estos días nuevamente los problemas locales están amenazando con causas pérdidas millonarias al mercado de viaje tailandés.

Allá por 2008, decíamos en este blog que el caso tailandés era un ejemplo de cómo “un grupo político usa la importancia del sector de viajes como herramienta para agregar presión sobre un conflicto interno y apurar una rápida solución”. Algo que desde ya ha sucedido en muchos países, y que marca como un sector turístico muy relevante puede ser un punto débil en ciertos tipos de conflictos internos.

Por ahora, la principal consecuencias del conflicto interno tailandés, que se expresa particularmente en manifestaciones callejeras con cierto nivel de violencia, es que la ocupación de los hoteles ha caído al 50%, cuando en esta época suelen estar casi completos. Y una buena cantidad de países han emitido alertas para sus ciudadanos, que aconsejan no visitar Bangkok mientras se extienda el conflicto. Algo que no está claro que vaya a terminar pronto, porque los manifestantes están bastante decididos en su estrategia de lograr que el gobierno renuncie.

Si quieren leer un resumen de los reclamos políticos, pueden chequear esta nota de Time. La nota busca explicar un tema que es bastante difícil de comprender para quienes no están habituados con la política interna de Tailandia, así que hay que leerla con paciencia.

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