New York

A finales de septiembre apareció una noticia en varios medios de tecnología, en la cuál se señalaba que un juez había determinado que una persona que había alquilado un espacio en New York a través de AirBNB no había violado la ley. Como ya contamos en este blog, en New York existe una ley local que prohibe alquilar departamentos y casas vacías a turistas, por plazo menores a 30 días. Si se puede alquilar, por ejemplo, un cuarto, siempre y cuando un residente permanezca en la propiedad. Y esa fue justamente la razón del fallo: el juez consideró que había pruebas para demostrar que la persona que iba a ser multada sí estaba residiendo en la propiedad y que por lo tanto entraba en las generales de la ley.

Aquella noticia “positiva” pronto perdió relevancia cuando un fiscal de New York solicitó a un juez que se ordenara a AirBNB entregar el listado de personas que habían alquilado departamentos y casas en New York, para poder determinar de esa manera quienes habían violado la ley. AirBNB decidió apelar la medida, que se encuentra pendiente de resolución. New York es el principal mercado para la compañía, que se defiende de las acusaciones y señala que ellos simplemente publican las ofertas, y que quienes deben cerciorarse de cumplir la ley son los anfitriones. Y por “cumplir la ley” no sólo se refieren al tema de saber si su propiedad está en condiciones de ser alquilada; también se refieren a temas como pagar impuestos y tasas.

Hoy llegó un correo electrónico por parte de AirBNB, en la que instan a anfitriones y huéspedes de su sistema a apoyar sus esfuerzos para que se modifique el marco legal en el que opera la firma en la ciudad de New York, y piden firman una petición para ello. Quienes objetan la actividad de AirBNB señalan que estos alquileres temporarios restan lugares para los locales e incrementan los precios; obligan a residentes a convivir con personas que no son del lugar; y compiten de manera ventajosa con la hotelería, que paga una carga impositiva alta. Quienes están a favor de cambiar la legislación señalan que ahora otros barrios por fuera de Manhattan pueden ofrecer más alojamiento, lo que ayuda económicamente a zonas más desfavorecidas de la ciudad; y que el tipo de público que alquila un departamento o casa no compite con el mercado de la hotelería, en particular en el rentable nicho de los viajeros de negocios.

El tema, como verán, viene bastante peleado desde lo legal. Habrá que ver que pasa si, finalmente, hay una orden legal que obligue a la entrega de los datos de los anfitriones que alquilaron propiedades en New York. Habrá que seguir esta telenovela por un buen tiempo más.

Si les interesa el tema de consumo colaborativo, también pueden ver la entrevista que le realizamos a Ray Kuehne, director regional de AirBNB para España, Portugal y América Latina.

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