Karnak Temple, Luxor, Egypt

Cuando un país tiene algo más del 11% del PBI atado al segmento de turismo, la aparición de problemas políticos internos serios siempre es un gran problema. Pocos sectores son tan adversos al riesgo como el turismo masivo, y ese es el caso por el que está pasando Egipto en los últimos años. Tras la caída de la dictadura de Mubarak en 2011 como parte de un movimiento político masivo, la cantidad de turistas cayó en un tercio con respecto a 2010. Hubo una mejoría bastante moderada en 2012, pero ahora nuevamente se están dando graves problemas tras el golpe de estado contra el gobierno de Mohamed Mursi. Resultado, otra vez un retroceso de al menos un tercio en la cantidad de turistas con respecto a 2012.

El impacto se está dando sobre todo en la zona más famosa del país, las Pirámides, y en Luxor, en donde la caída de la actividad económica ligada al turismo es dramática. El impacto es mucho mejor en los resorts sobre el Mar Rojo, que aún reciben grandes cantidades de turistas. Sin embargo, en los últimos días el gobierno egipcio ha desaconsejado a los turistas visitar el país, y museos y distintos lugares de paseo están cerrados debido a los disturbios que se han dado en los últimos días -y que seguro vieron en las noticias.

Como se analizó en una entrada de 2010 en este blog sobre las relaciones entre turismo y percepción del riesgo, aparece en este tipo de circunstancias la hipótesis del peor escenario: incluso si las posibilidades de tener contratiempos es relativamente baja, muchos turistas optan por no correr riesgo alguno ni pasar por la ansiedad de temer por su seguridad, y prefieren otros destinos. Si los turistas cancelan viajes por temas como la gripe A -recuerden la crisis en México y Argentina en 2009, por ejemplo- mucho más lo harán por circunstancias ligadas a la violencia política.

Sobre la situación del turismo en Egipto a partir de la inestabilidad política interna ya nos habíamos ocupado en este blog en Egipto, política y turismo en enero de 2011. Sobre los problemas actuales pueden chequear en The Guardian y USA Today. La foto que abre la entrada le pertenece a John Thomas y fue publicada bajo licencia CC Attribution.

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