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Soy uno de los que, en viajes, suele usar bastante Foursquare. Me resulta una herramienta útil para ver que lugares se encuentran cercanos, chequear las recomendaciones de lugares donde comer, y muchas veces sorprenderme del tipo de recomendaciones que se hacen -como aquel que avisa que frente a uno de los hoteles más caros de Resistencia hacen unos excelentes sandwiches de milanesa, por poner un ejemplo. Pero también tengo en claro que Foursquare es, a esta altura, una herramienta que tiene un núcleo de usuarios que lo utilizan mucho, pero que no va a alcanzar una gran masividad. Es una lástima, porque me resulta una de las pocas formas en donde información y localización resultan útiles para conseguir más información. Posiblemente herramientas tipo Foursquare tendrían más éxito si se integraran dentro de plataformas más usadas por los usuarios, como podría ser Google Maps.

El párrafo anterior se me ocurrió mientras leía “Stop Trying To Make Proximity-Based Social Networking Happen“, y cómo muchas aplicaciones que vinculaban geolocalización con funcionalidades sociales terminaron por fracasar. Foursquare no termina de salir de su nicho de usuarios, Color fracasó por completo, Google cierra Latitude, Facebook deja de impulsar los checkins dentro de su red, entre otros temas. Ninguna de estas aplicaciones logró tener ni por asomo el suceso de los mensajeros instantáneos dirigidos a los móviles, con casos muy conocidos como Whatsapp y Line. El gran problema es que para muchos usuarios no tiene sentido usar estas redes sociales por proximidad: simplemente no encuentran a nadie, y el grupo de usuarios que conocen nunca las van a adoptar. Así que termina siendo mucho más cómodo quedarse con lo que todos usan: Facebook, Twitter, o los mensajeros instantáneos.

El panorama actual es bastante particular: el número de usuarios de dispositivos móviles no deja de crecer, pero el mercado de las aplicaciones sociales basadas en proximidad y localización no terminan de despegar. Hasta Twitter, que aparece como una de las redes más interesantes para articular publicación con localización, parece estar enfocándose hacia otros mercados -como, por ejemplo, integrarse como espacio de debate en tiempo real del consumo televisivo, por ejemplo.

La impresión es que, al menos por ahora, el mercado de redes sociales orientadas a dispositivos móviles tiene todo por hacer en cuanto al tema de funcionalidades sociales ligadas a proximidad y localización. Hay muchas aplicaciones que van a nichos específicos, pero todavía faltan las que logren alcanzar la masividad. No parece que Foursquare vaya a lograr eso, pero por ahora es la que más cerca llegó, incluso en comparación con los intentos de otras grandes empresas de la Red, como los casos de Google y Facebook.

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