Vine

Vine e Instagram comparten una característica: sólo se puede publicar en sus redes videos filmados con las aplicaciones propietarias. No se pueden tomar imágenes de terceras aplicaciones. Hay quien señala que esta limitación es positiva, en tanto todos contamos con herramientas similares de producción y edición, y que el tema pasa por la creatividad antes que por el hardware o el software de terceros. Pero también hay otro punto: la reafirmación de los entornos cerrados a la hora de producir contenidos. Ya no sólo son los dueños de la plataforma de publicación; controlan de principio a fin la publicación, desde la aplicación hasta la interfaz de visualización.

El caso es interesante en particular para Twitter, que desde sus comienzos se destacó por una API bien desarrollada, que permitió la aparición de cientos de clientes para su Red, con las motivaciones más diferentes. Desde publicar hasta generar estadísticas. Pero ya en los dos últimos años Twitter cambió su actitud. Ha ido cerrando progresivamente su red, pone cada vez más limitaciones a las aplicaciones de terceros, e impulsa los clientes oficiales como una manera de controlar el circuito completo de publicación.

Vine ni siquiera arrancó como Twitter. Directamente su forma de publicación es cerrada, atada a un único cliente, y asociado en particular a la publicación en Twitter. Es una herramienta interesante, que genera fácilmente videos muy breves útiles para las coberturas en tiempo real. Pero al cerrar las posibilidades de publicación a un único cliente, eliminan las muchas ventajas que trajo el esquema más abierto del Twitter original, en particular a la hora de innovar en interfaz y funcionalidades.

Para Instagram también hay un esquema aún más cerrado. Es cierto que nunca permitieron clientes de terceros. Pero al menos si se pueden usar fotos generadas y editadas en terceras aplicaciones. De hecho, el suceso de Instagram fue clave en la aparición de cientos de aplicaciones interesantes en el mercado de fotografía para móviles. Nada similar va a suceder con la parte de video, debido a que sólo se pueden subir videos hechos en el cliente oficial de Instagram.

No deja de ser interesante que aparezcan nuevas formas de publicación de contenidos, en particular en el terreno del video para dispositivos móviles, que venía bastante demorado en nuevas ideas. Pero a la vez no deja de ser preocupante la tendencia de las grandes compañías de Internet, que apuestan por entornos cada vez más cerrados y en donde uno de los puntos centrales es el control de la experiencia del usuario, tanto al publicar como al visualizar.

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