Productos tipicos

Hay al menos dos entradas posibles al tema de los souvenires que compramos en los viajes. Podemos arrancar desde las prácticas de los turistas, e hipotetizar una serie de funciones de estos objetos. Uno, la hipótesis experiencial: los souvenires tienen mayor o menor valor de acuerdo con su conexión con nuestra experiencia de viaje -por ejemplo, vincularse con esos recuerdos felices. Dos, la idea de que la industria ha colonizado nuestros recuerdos a tal punto que necesitamos esas mercancías para rememorar nuestro pasado viajero. Tres, el consumo irónico y distanciado de objetos relacionados al viaje, a los que sabemos sin mayor valor u originalidad, pero aún así los integramos a un marco de consumo.

Existe también una mirada más bien macro ligada con lo económico. Por ejemplo, como esos objetos, que deben representar una serie de valores locales, cada vez es más integrada dentro de cadenas globales de producción. Por ejemplo, aquellos productos fabricados en China de manera genérica, y que luego son “situados” con una inscripción. Aunque a veces esa estrategia no es muy exitosa, como cuando encontré un tradicional globo de vidrio, que en su interior contenía un muñeco de nieve y la inscripción “Recuerdo de Mar del Plata”.

Un punto de relación entre ambas miradas sobre los souvenires: que se trata de objetos que deben representar valores locales y prácticas localizadas, pero a la vez ser reconocibles en entornos globales. Para decirlo de otra forma: objetos estandarizados, pero que adquieren sentidos al vincularse con experiencias personales.

No faltarán las miradas negativas sobre este punto, pero en el fondo tampoco hay que ser tan terminante. Al fin y al cabo, nuestras propias experiencias de viaje suelen ser narradas de maneras convencionales de contar historias y construir relatos. La relación entre souvenir y viaje siempre ha implicado una tensión entre individualidad y masificación; el comercio y la construcción del viaje como espacio de libertad de las rutinas productivas; el estereotipo y la representación de la complejidad de un lugar, entre otros puntos.

En todo caso, cualquier lectura sobre los souvenires será incompleta si sólo nos quedamos con las prácticas de los usuarios -para qué compran souvenires- como en el tema macro de las representaciones y la economía -cómo esos objetos estandarizados dicen algo sobre el destino local. Más bien, es necesario pensar las relaciones entre ambos marcos como una forma de explicar porqué, finalmente, los souvenires han logrado perdurar tanto tiempo en el mercado turístico, incluso cuando muchas veces son producidos de manera global y en serie.

Más en este blog sobre el tema souvenires:

Souvenires: hipotesis sobre la memoria y los objetos
Souvenires y globalizacion: simbolos locales y objetos transnacionales

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