Ya es noticia de dos días atrás: Lonely Planet fue vendida por BBC, que la había adquirido en 2007, por 77 millones de dólares, o 51 millones de libras. Seis años atrás, había pagado 130 millones de libras. No fue una noticia que sorprendiera al mercado. Ya en 2009 contábamos en este blog que BBC venía evaluando su participación en Lonely Planet, tras perder más de 10 millones de libras en los primeros 18 meses a cargo de la firma. En el último año ya había tomado la decisión de venderla, y la gran pregunta era cuanto dinero perdería con respecto a la compra original. BBC nunca terminó de integrar del todo el negocio de Lonely Planet dentro de sus medios, a pesar que en le dio a la marca una orientación más ligada a contenidos de TV y video.

Pero el foco central de Lonely Planet es, claro, las guías de viaje, que no han cesado de caer en ventas. En 2008 las ventas habían caído un 8,7% en los principales mercados internacionales, y en 2011 la categoría de no ficción, que incluye a las guías de viaje, tuvo un descenso del 27% en 2010 y de 19% en 2011 en esos mismos mercados. Lonely Planet ha llevado a cabo una reconversión importante de sus guías hacia los dispositivos móviles, en particular en iOS. Pero a la vez ha fracasado en casi todos sus lanzamientos de productos para la Web. Su foro Thorn Tree estuvo cerrado meses por acusaciones de conversaciones sobre pedofilia. Su servicio Web de recomendaciones, Wenzani, tuvo nulo suceso.

El caso de Lonely Planet, entonces, no es un tema aislado. El mercado completo de guías de viaje está en una profunda crisis, y sus principales empresas están en serios problemas económicos. Lonely Planet fue comprada por NC2 Media, una empresa estadounidense dedicada a la producción de contenidos para Internet. Frommer’s fue comprada por Google, y no se conoce muy bien cuál será el destino de la división de guías de viaje, que no se integra muy bien con los negocios del buscador.

Para quienes nos dedicamos a publicar, la crisis de las guías de viaje marcan un punto importante a analizar: la crisis de los modelos comerciales basados en la venta de contenidos a través de los canales tradicionales. La disponibilidad de información en la Web seguramente tiene mucho que ver con la caída en las ventas de las guías. Pero seguramente las razones están más ligadas a los cambios en las maneras de viajar por parte de los usuarios; a la búsqueda de datos cada vez más actualizados y localizados, algo mejor cubierto por las aplicaciones para móviles; y el interés en la conversación con otros viajeros a la hora de buscar conocer más sobre un destino, algo que puede llevarse a cabo en blogs y redes sociales.

La caída de las ventas de las guías, en todo caso, no es tanto un problema del contenido -aunque seguramente el tema tiene su importancia, ya que muchas guías de marcas reconocidas han tenido un serio descenso de la calidad de sus textos- como un tema relacionado con las prácticas de muchos viajeros. Si aplicaciones para móviles, conversación en redes sociales y búsqueda de información en la Web le alcanza a la mayoría para informarse sobre un destino, a los desarrolladores de guías de viaje nos les quedará otra que reinventarse. Algo en lo que están muchas empresas, claro, pero sin que ninguna haya asomado como ganadora en ese mercado de reactualización de las guías de viaje.

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