Puente sisto

Coliseo, Foro Romano, Trastevere, Fontana Di Trevi, Piazza Spagna, Panteón, Piazza Navona, Vaticano (que, ya sé, no es parte política de Roma pero si es parte turística). 72 horas en Roma que fueron el recorrido de un turista que pisa por primera vez la capital italiana. Así que en esa clave hay que leer esta entrada: fue, básicamente, una puesta al día de aquello que se debe conocer, aunque obviamente me quedaron muchos lugares que se deben conocer sin visitar -ustedes, seguramente, pueden señalas varios de ellos. Es, entonces, una experiencia turística, que se convierte en significativa desde lo personal pero puede ser superficial si lo comparamos con la experiencia de Roma de muchos otros visitantes.

Roma, por cierto, tiene casi 8 millones de visitantes al año, según un reciente estudio de Mastercard, por lo que queda en el puesto 12 en el ranking global. Al igual que en el caso de Venecia y Florencia, también hay un tourist tax de 2 euros por día, que tienen que pagar en efectivo y por adelantado.

Piazza Spagna

Nos quedamos en la zona cercana a la Terminal de trenes de Termini -en realidad, a unas 20 cuadras de allí. Fue nuestra primera experiencia de alquilar vía AirBNB, y hay que reconocer que fue muy satisfactoria. Simona, la anfitriona, es muy amable y nos dejó muchas indicaciones sobre el barrio y nos señaló donde hacer compras, tomar buses y demás -dejamos la evaluación, en inglés, en su perfil de AirBNB. La localización del departamento, a medio camino entre Termini y la estación Tiburtina, fue muy útil a la hora de ir hacia el aeropuerto Fiumicino, ya que desde la última estación conseguimos tickets a menor precio -desde Termini sólo quedaba en primera clase. La zona es muy activa por las noches por la gran presencia de universitarios. Así que hay donde tomar cerveza, aunque por la noche algunos se divertían tocando el timbre del departamento en la madrugada.

Para moverse por Roma, lo mejor es comprar el Biglietto giornallero (o, simplemente, Big), que se se vende por 6 euros para todo el día -hay versiones de tres dias a 16,50 euros y una semana por 24 euros. La verdad es que el transporte público de Roma no es tan bueno como en otros países de Europa, pero tampoco es para quejarse mucho. Por las características de la ciudad, el sistema de metro subterráneo es más pequeño que el de ciudades como París, y van a tomar muchos más buses para llegar a los lugares de interés. Si sólo van a tomar viajes individuales, cada uno de ellos cuesta 1,50 euro. Los tickets individuales se venden en los kioskos de revistas y comercios, pero los diarios, 3 días y semanales se consiguen en comercios en estaciones de tren, por ejemplo. Como ya contamos en el caso de Venecia, hay que recordar validar el ticket al momento de subir al bus, ya que a partir de ese momento comienza a correr el período de compra.

Coliseo para FB

El Coliseo es el mejor ejemplo romano del sitio repleto de turistas -ya van a encontrar otros, por cierto. Con 4 millones de visitantes al año, haber llegado allí en temporada baja no fue mala idea. Sólo tuvimos que hacer una fila para pagar los 12 euros de entrada, y pudimos ingresar rápidamente. Salvo una parte donde sólo ingresan los grupos que contrataron tours, se puede pasear sin problemas por sus instalaciones. Hay un camino establecido para recorrer el lugar, pero al menos en nuestro caso no vimos a nadie vigilando su cumplimiento -tal vez en temporada alta este tema sea diferente. Se llega hasta allí en el metro, más cómodo imposible -estación Colosseo, línea B. El Foro Romano se encuentra justo enfrente del Coliseo, y se ingresa con la misma entrada que compraron para el Coliseo. Hay que tomarse varias horas para recorrer las ruinas de una de la zona de gobierno del imperio Romano.

Otro de los puntos obligados para el turista que visita por primera vez la ciudad es el Vaticano. Aquí hay varios puntos de interés, pero los más visitados son la Basílica de San Pedro -entrada gratuita, previa revisión de seguridad tipo aeropuerto- y el Musei Vaticani, donde se encuentra una impresionante colección de arte, además de la muy conocida Capilla Sixtina de Miguel Ángel. Se pueden tomar fotos, sin usar el flash, en todos lados, menos en la Capilla Sixtina, donde los guardias de seguridad son muy poco amables con los que encuentran usando sus cámaras. La entrada al Musei cuesta 15 euros -pero aumenta pronto a 16 euros- y se pueden hacer dos recorridos: uno extenso, y otro más breve, que permite llegar más rápidamente a la Capilla Sixtina. Ya saben cuál es el que toman la mayoría de los turistas. Al Vaticano pueden llegar en bus, aunque el metro no los deja demasiado lejos -unas 5 cuadras, en la estación Ottaviano – San Pietro – Musei Vaticani de la línea A.

El recorrido que nos llevó por el Panteón, Piazza Navona, Piazza Spagna y Fontana di Trevi fue una extensa caminata que arrancó temprano, y nos llevó por buena parte de Roma. Por suerte, tuvimos muy buen tiempo los tres días. Frío, pero con sol, lo que hizo bastante fácil recorrer muchos lugares a pie. Por cierto, Fontana di Trevi es un ejemplo impresionante del lugar saturado de turistas, que pelean su espacio para sacar sus fotos y revolean sus monedas uno tras otro. A su manera, le dejan algo más a la administración de Roma: casi un millón de euros durante 2011.

Plaza San Pedro

Tres días de Roma es, además, un período tan breve que todo se apila en la memoria. Tomar un espresso al paso en un bar; las pizzerías; encontrar promotoras de cigarrillos en simples comercios de barrio; esperar 30 minutos o más la llegada del bus 452; revisar las góndolas del supermercado sin saber que vino elegir, y saber que en París eso sería aún más complicado; encontrar autos estacionados en cuanto lugar quede libre cerca de las veredas; cruzarse con gente que pone mucho más cuidado al vestirse en el día a día que nosotros en una jornada especial; sorprenderse con el tamaño de los emvases de Nutella para encontrar uno más grande unos minutos después; recorrer heladerías a pesar del frio; confirmar que las porciones de pastas son bastante más pequeñas que en Argentina; y terminar en un tren en Tiburtina, rumbo a Fiumicino, y de allí a Estambul, la próxima ciudad de la lista.

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