Dinant, desde la Citadelle

Tras dejar Bruselas, subimos al tren por algo menos de dos horas, y nos dirigimos hacia el sur de Bélgica, hacia Dinant. La ciudad se extiende en un estrecho valle entre el río Meuse y las colinas, como pueden ver en la foto que abre la entrada. Es un destino muy popular en primavera y verano, ya que se puede recorrer la zona en paseos en barco, y visitar los lugares cercanos, como la fábrica de cerveza de Leffe, una de las marcas belgas más populares, y hoy propiedad de la multinacional Anheuser–Busch InBev.

Pero si llegan, como en nuestro caso, fuera de temporada, hay varias cosas para hacer. Además de caminar a la orilla del río Meuse, pueden visitar la iglesia de Nuestra Señora de Notre Dame, que hoy presenta una cúpula muy particular y fácilmente reconocible. La iglesia ha sido reconstruida una gran cantidad de veces desde que en 1227 su estructura sufrió serios daños por una caída de piedras desde las colinas circundantes. Su interior es más que interesante, sobre todo porque refleja la mezcla de estilos y técnicas en las diferentes reconstrucciones.

Si quieren lograr buenas vistas de Dinant, entonces deben subir a la Citadelle, una fortaleza militar que comenzó a construirse desde el siglo XI, pero que fue ampliada a partir del 1500. En la foto, es justamente esa fortificación que ven detrás de la iglesia.

Dinant

Los fines de semana, y durante los meses de temporada alta, se puede subir mediante un teleférico que cuesta algo más de 7 euros. Pero en la semana sólo se puede ascender mediante una larga caminata por sus escaleras. Obviamente, nos tocó subir a pie. En la cima, el recorrido es muy interesante. Por un lado, se puede acceder a la parte superior de la fortificación, para poder tomar fotos de la ciudad. Por otro, dentro hay varias recorridos. Uno de ellos incluye pasar por un oscuro laberinto de trincheras de la Segunda Guerra Mundial, recreado con bastante fidelidad, a lo que se suman luces y sonido. Pasear por allí cuando no hay casi nadie, como fue nuestro caso, es un poco atemorizante. Por cierto, por subir caminando nos descontaron un euro :)

Otro punto es la visita a la sala dedicada a Adolphe Sax, creador del saxofón, y que nació en la ciudad. Digamos que los saxofones están en todos lados. En particular, en el puente más importante de Dinant y que atraviesa el río Meuse.

Dinant, el puente, los saxos

La sala es básicamente un recorrido de su vida y en particular de sus invenciones en instrumentos musicales. En la puerta hay un monumento donde puede verse a Sax en un banco, pero como la ciudad estaba con un importante proceso de renovación, se encontraba casi tapado con las vallas.

Dinant, de noche

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