Brujas, desde arriba

Brujas fue la primera ciudad del recorrido en la que encontramos una tradición turística realmente muy visible. Como estuvimos allí sábado y domingo, nos encontramos con una ciudad con con muchos turistas, en particular ingleses, recorriendo sus calles. Con una simple mirada, uno puede reconocer la fama de la ciudad como un espacio arquitectónico muy particular, pero a la vez muy condicionado por el desarrollo del turismo. Basta caminar por sus calles por algunos minutos por la ciudad para obtener muchas fotos interesantes.

Como recomendamos en Gante, en Brujas el tema es caminar y caminar. Y llevar un mapa con ustedes, porque la organización de ciudad, orgánicamente formada tras varios siglos de desarrollo, es bastante compleja. Pero hay además dos espacios que hay que aprovechar a la hora de tomar imágenes de la ciudad.

El primero es el recorrido en bote, que cuesta 7,60 euros y dura alrededor de 30 minutos. Al menos los domingos hay muchos puestos de partida, así que simplemente con caminar junto a los canales van a encontrar los puntos de ventas de tickets. Los tours son en inglés y francés, pero el punto más importante es la posibilidad de tomar fotos de la ciudad desde el canal. Y, en mi caso, una buena oportunidad para tomar fotos de turistas tomando fotos. Vale la pena, en particular cuando el sol sale sobre la ciudad. Conviene hacerlo temprano, porque a partir de las 11 de la mañana comienzan a formarse largas filas en cada puesto.

Los turistas

El segundo lugar a visitar es el Campanario, o Belfort. A diferencia del de Gante, no ofrece tan buenas vistas de las cercanías. Y además las grandes ventanas del campanario tienen este alambrado en cada una de ellas.

Vista desde el campanario de Brujas

Por ejemplo, desde el campanario no van a poder lograr fotos de la plaza que se encuentra justo debajo, y más bien van a obtener vistas generales. Desde ya, con un poco de voluntad, se pueden tomar imágenes a través del alambrado, como pueden ver en la foto que abre la entrada. Por cierto, luego de las 11 horas comienzan a formarse largas filas para acceder al campanario, ya que se admiten sólo hasta 70 personas a la vez en la parte superior. Ascender a través de las escaleras es un proceso bastante cansador, pero al ser otoño aquí y por el viento y el frío, los visitantes no permanecen demasiado tiempo en la parte superior y bajan rápidamente. A pesar de ello, la espera fue de casi una hora para poder acceder. Ni idea como será en verano, cuándo no debe existir tanta urgencia para bajar. La entrada a Belfort cuesta 8 euros.

Más muestras de la gran relevancia del turismo en la ciudad es la diversificación de los museos, muy concentrados en exponer los productos más conocidos de Bélgica. Así, van a encontrar un Museo de la Papa Frita, y otro del Chocolate. En cambio, si les interesa la historieta, para eso mejor vayan a Bruselas -ya vamos a hablar de eso en próximas entradas.

Uno de los puntos a debatir en el caso de Brujas es la relación entre desarrollo turístico y el cuidado del aspecto visual de la ciudad. Por ejemplo, la plaza central estaba ocupada por muchos puestos de madera y una pista de hielo, en vista de las próximas navidades. Es una iniciativa comercial interesante, ya que en esos puestos se pueden comprar desde comida hasta productos locales, pero hace que las fotos que se tomen en la plaza no luzcan demasiado atractivas. Lo mismo pasa en el campanario: las ventanas están cubiertas por un alambrado a través del cuál tomar vistas de la ciudad no es muy cómodo, e impide buscar mejores ángulos para mostrar la belleza del sitio.

Los turistas

Por cierto, si van con interés en comprar productos, en Brujas van a enloquecer. Muchísimas chocolaterías, casas de delicatessen y diseño de objetos, locales especializados en tés y cervezas, etc. Digamos que van a tener que contenerse, pero en nuestro caso no pudimos evitar comprar una tetera y algunos blends de té, y distintos chocolates. Pero van a cruzar mucha gente por la calle con bolsas de compras.

Ese mismo domingo nos fuimos a Bruselas, que es una hora de viaje. Fue el viaje con mayor cantidad de pasajeros que hicimos en todo el recorrido en Europa. Si van con valijas o mochilas, tengan en cuenta ese punto, puede haber poco espacio para dejar sus equipajes.

Brujas, de noche

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