Redes sociales y eventos privados

Siete fotos publicadas en Path, seis mensajes en Twitter messages (cinco con fotos), seis fotos en Instagram y dos personas que hicieron check in en Foursquare. Audiencia estimada: tres millones de personas. ¿Un gran evento? No, un almuerzo entre unas 15 personas, y que involucraba a algunos participantes muy populares en los medios sociales. Lo contaba Nick Bilton en The New York Times algunos días atrás.

Bilton plantea que tal vez no falte mucho tiempo antes que, en alguna reunión, el anfitrión avise, con un mensaje en papel, que desde una reunión en particular nadie haga check ins, publique en Twitter, Facebook, Instagram o Path. No deja de ser interesante que la misma audiencia de seguidores que construimos en los medios sociales para promover eventos públicos también sea una creciente limitación para la publicación de eventos o reuniones de carácter más bien privado.

Y en cierta medida se trata de un camino previsible en el crecimiento en la cantidad de participantes en las redes sociales, y el hecho de que algunos usuarios tengan una gran cantidad de seguidores: con el tiempo, tienden a publicar temas cada vez más ligados a lo profesional y público, antes que a temas privados. O sea, hacia una agenda de lo público, como pasa con los grandes medios.

Quien lo hubiera pensado, pero las prácticas de los usuarios alrededor de las estructuras asimétricas de seguimiento de usuarios, como la que siempre tuvo Twitter, o como la que incorporó Facebook con el tema de los seguidores, finalmente terminó por articularse con ciertos panoramas bastante conocidos de la comunicación masiva más tradicional. Algo que no es generalizable a todos los usuarios, claro, pero que si funciona cada vez más con aquellos que tienen un gran número de seguidores.

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