La experiencia de viaje: sobre autobiografía, generalización y límites

Rosario, Santa Fe, Argentina

¿Por qué es relevante el relato personal sobre un viaje? Se me ocurren algunas características que podemos analizar, tanto en su potencialidad como en sus límites.

En primer lugar, que tu experiencia de viaje es significativa. Lo es en términos emocionales – “el viaje interior” como una forma de autopercepción relacionada con el crecimiento personal- pero también por el conocimiento que obtenemos al conocer nuevos lugares, maneras diferentes de estructurar lo real, historias nuevas a las que accedemos. El límite es, claro, “cuán significativa” es esa experiencia, algo que suele manifestarse a partir de la generalización, a veces exagerada y sin demasiado sustento empírico, de esa experiencia a múltiples contextos.

Segundo, porque ese conocimiento puede ayudar a otros viajeros a construir su propia experiencia. Algo que va desde los puros datos de viaje hasta las maneras en pensar tu vida y tus relaciones alrededor del viaje. De manera interesante, en este punto el límite se estructura más a partir de las prácticas de viaje de muchas personas; a veces, una experiencia bastante rutinaria y estructurada de recorrido de un lugar puede ser de mucha utilidad a otros. Y una experiencia demasiado excepcional es más material para la literatura que para los viajes de los demás

Tercero, que tu experiencia le puede dar la voz a otros. Los locales. En este punto, siempre hay que tener en cuenta que, como pasaba con la etnografía, la voz del “otro” llega a través del recorte de tu texto. Llega, digamos, “traducida” para tu contexto, público, lectores, amigos. Y si bien es relevante la capacidad de seleccionar esas voces y dar cuenta de los contextos en los que pueden leerse, finalmente siempre será tu texto.

Cuarto, que aliente a otros a viajar. No se trata, en todo caso, de dar cuenta de cuán viajero se puede ser. Más útil es mostrar que, si se establece como objetivo, es posible planificar y salir a la ruta. Claro, es bastante fácil encontrar excusas para no hacerlo, pero ese no es el tema de la entrada. Los límites pueden pasar por, nuevamente, experiencias de viaje que aparecen muy lejanas, como también por cierto exceso en la idea de “inspirar” a otros a viajar, y que puede terminar en discursos más cercanos a la autoayuda que al relato viajero.

Sobre otras relaciones entre experiencia la autobiográfica y movilidad viajera, pueden chequear en este blog Autobiografía y viajes

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2 comments

  • Directo y al grano. Me ha gustado. No se si con esa segunda o incluso cuarta “función” de la escritura te refieres también a que otros viajen a través de nuestros viajes. Gente que no busca inspiración, ni que les sirva de ayuda… pues ellos no pretenden viajar: pretenden sentir la emoción del viaje, del descubrimiento, de lo desconocido a través de nuestros ojos y nuestros textos. Otra manera de viajar, desde el sillón de casa. Gracias por la reflexión Jorge.

    • Pablo, es cierto que hay lectores que no pretenden viajar, pero que disfrutan esos textos. Eso se puede lograr a través de la literatura o las notas periodísticas que muchas veces son leídas como parte de un consumo aspiracional. Digamos que hay muchas formas de experimentar el viaje mediante el texto.

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