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Algunos días atrás, en ReadWriteWeb planteaban que el surgimiento de redes de contenidos basadas en plataformas cerradas era una respuesta al problema de la relación entre “cantidad” y “calidad”. A partir de una serie de ejemplos bastante actuales –Medium, Branch, Svbtle y App.net– se planteaba la idea de que la elección de un formato más cerrado implicaba una búsqueda de contenidos de mayor calidad.

Por “formato cerrado” se entienden varios puntos. Uno, que algunas de estas redes requieren invitación para ingresar -Medium, Svbtle, Branch- o un pago previo -App.net-; dos, que no permiten compartir fácilmente el contenido hacia terceros sitios; tres, que tienen formatos muy acotados de participación de los usuarios, y prefieren el “me gusta” al comentario. La idea, entonces, es buscar “mayor calidad” mediante un mayor control del acceso a la publicación en todos sus sentidos, desde las entradas, los comentarios y la reutilización de los materiales.

En cierta medida, estas estrategias van en un sentido muy diferente a los planteos de la Web 2.0 y la inteligencia colectiva. Que era la idea de que la apertura de los servicios Web y las posibilidad de participación mediante la producción y reutilización de contenidos eran un camino a conseguir mejores productos. Es un poco la idea de la apertura de los textos a los comentarios que se pudo encontrar desde fines de la década del ’90, pero también la base de muchos servicios Web que surgieron luego, como Flickr, Delicious y YouTube, por nombrar sólo algunos.

El surgimiento y consolidación de las redes sociales y de información más cerradas, como Facebook y Twitter, trajo una serie de cambios hacia el resto de la Web, entre los que se contó el hecho de que muchos usuarios optaron por crear perfiles en servicios Web antes que en blogs. Otro punto: el descenso de la calidad y frecuencia de los comentarios en muchos blogs. Al fin y al cabo, hay tantos lugares donde publicar y participar que la competencia se da sobre todo por el tiempo de los usuarios. Y hay empresas que tienen más capacidad de promover su uso que los sitios independientes, claro.

El surgimiento de las redes de contenidos cerrados es una respuesta a ese estado de cosas. A buscar garantizar un volumen de contenidos ya no por la apertura -porque otros espacios pueden garantizar una mayor presencia de los usuarios- sino por el control y selección de quienes publican. Para quienes nos formamos en medios más abiertos de publicación, no parece ser un movimiento demasiado positivo; básicamente, reposiciona ciertos controles y filtros que, aplicados en su momento en los medios gráficos, cerraban el universo de los que “podían publicar” a los integrantes de los medios. Un filtro que, claro, fue una de las razones de la aparición de los blogs, en tanto nos permitió acceder a una plataforma de publicación.

Pensar el espacio de los blogs independientes en este momento, en todo caso, va comenzar a requerir de formas de análisis cada vez más refinadas. Por un lado, el papel de algunos intermediarios de la información, como Google, Facebook y Twitter; por otro, por el empuje de las plataformas cerradas de publicación y su crecimiento como espacios de “mejor información”. El empuje hacia los “contenidos cerrados”, en todo caso, no viene de un solo lado.

Sobre el problema de “calidad vs calidad” en las redes cerradas para contenidos, pueden chequear ReadWriteWeb. Sobre Branch, hicimos una entrada específica ayer.

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