Turistas en Ischigualasto

Hoy leía sobre el programa de promoción de Nueva Zelandia, y cómo, además de periodistas y agentes de viajes, también ahora se invita a bloggers. Es un punto interesante, ya que implica asumir que la audiencia de los blogs de viajes, finalmente, merece ser tomada en cuenta. Algo que también ya se puede ver en el crecimiento en la oferta de blogtrips y programas oficiales para bloggers en algunos países. Y que lleva incluso a que comiencen a consolidarse desde eventos para bloggers como TBEX y TBM (del cual hubo una edición el año pasado en Buenos Aires), hasta iniciativas grupales de bloggers para trabajar en ese escenario, como puede ser Travel Inspirers (seguro hay otras, pero no las conozco).

Desde ya, en ese marco de creciente vinculación entre blogs y políticas de promoción aparecen varios debates relacionados. Desde la independencia de los blogs hasta el tipo de viaje al que se llama blogtrip (y que a veces no es más que un presstrip con bloggers). Y si nos quedamos en el espacio de la Web, en el tema de cómo están evolucionando los blogs en cuanto a audiencia, y su creciente vinculación con otros soportes de publicación, como Facebook, Twitter, Pinterest, Foursquare, y la lista sigue.

Pero estos debates no deberían hacer perder de vista que las estrategias de promoción oficiales y privadas ya suelen incorporar bloggers en sus estrategias, y que también hay bloggers pensando como proponer estrategias de marketing desde el contenido de sus sitios. La discusión sobre las consecuencias políticas y éticas, en todo caso, no deberían impedirnos ver que hay ciertos cursos de acontecimientos que ya se están dando en la Web.

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