Jockey Club

Durante 2011, las relaciones entre fotografía, tecnología y la Web consolidaron al menos dos tendencias importantes. En primer lugar, Instagram ya no es un fenómeno de pocos meses, y sigue creciendo en cantidad de usuarios, a pesar de su la incomprensible ausencia de una versión para Android -por ahora sólo está presente para iOS. Segundo, los smartphones tienen una calidad cada vez mejor a la hora de tomar fotos, y han comenzado a quitar cada vez más mercado a las cámaras compactas.

El éxito de Instagram fue toda una inesperada novedad en 2010. Pero este año quedaba saber si el interés no disminuiría. Finalmente, el crecimiento en la cantidad de usuario ha seguido con mucha fuerza, a pesar de la escasa cantidad de novedades en el servicio. Sigue sin existir una versión para Android; no se agregaron funcionalidades a la versión Web; sigue sin existir una interfaz completa de interacción para los desarrolladores de terceras aplicaciones, la famosa API; y los filtros agregados este año no fueron demasiado destacados. A pesar de que las novedades no abundaron en el servicio, hay que reconocer que han consolidado un espacio muy interesante. De hecho, las críticas que se hacen al servicio suelen reducirse al tema de la calidad de las fotos. Críticas que son bastante rancias, porque en el fondo el tema de la “mala calidad” de los contenidos fue la crítica que se hizo en su momento a los blogs, a Twitter, y a otros servicios Web. Para 2012, de todos modos, ya no vamos a poder hablar de consolidación del servicio, y ya es hora que comiencen a crear un ecosistema más importante de aplicaciones para sostener el crecimiento en la cantidad de usuarios.

Párrafo aparte para Hipstamatic. Suele ser mi aplicación favorita para tomar fotos en iOS, pero, al igual que Instagram, me parece incomprensible que no tengan versión para Android. Este año las novedades vinieron por el lado del lanzamiento de Disposable, su aplicación que busca recrear la idea de tomar “rollos completos” antes de ver los resultados. Pero lo dejamos para otro día, porque me interesa hablar sobre esta aplicación en una entrada aparte.

El segundo tema: la sustancial mejora de la calidad de las cámaras de los teléfonos más caros, como el iPhone 4S o el Samsung Galaxy S2, ha tenido su impacto (por ejemplo, la foto que abre la entrada fue tomada con el Galaxy S2). En Estados Unidos, por ejemplo, el 27% de las fotos ya es tomada con smartphones. Y eso tiene sus consecuencias en las ventas: las cámaras compactas, tanto de foto como video, cada vez se venden menos. Los segmentos de cámaras que crecen son de mayores prestaciones, tanto las profesionales como aquellas con mayores prestaciones, como zoom con largo alcance. Con el tiempo, los usuarios se irán acostumbrando a hacer muchas de sus fotos cotidianas con smartphones, y reservarán para viajes y otros eventos las cámaras con más prestaciones. El gran problema lo tiene el segmento de cámaras compactas más económicas y con menos funcionalidades, ya que cada vez es más difícil mostrar sus ventajas frente a los teléfonos, en particular los de precio medio – alto. Para otros puntos, como los viajes, todavía es importante contar con más zoom óptico, mayor ángulo de cobertura de la imagen y otros.

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