Pasaje Lanín

Como conté en las dos entradas anteriores, el sábado pasado hicimos un recorrido por La Boca y Barracas junto con la Red de La Boca Barracas de Turismo Sostenible. Ambos barrios son de los más tradicionales de la ciudad, y entre los primeros en poblarse de manera masiva. Sin embargo, en términos turísticos, hoy su relevancia casi se limita al enclave de Caminito y la cancha de Boca, donde llegan los buses de los recorridos de turistas, e incluso el bus turístico del gobierno de la ciudad -en este último caso, se suma Parque Lezama, y paren de contar. Como siempre planteamos en este blog, pensar en el campo turístico es pensar en decisiones políticas. Caminito pudo crecer como enclave turístico por una serie de condiciones históricas específicas, pero es interesante preguntarse si es necesario, desde el Estado, seguir reforzando esa posición, o más bien no es hora de diversificar los puntos de interés turístico de zonas ubicadas en el sur de la ciudad de Buenos Aires. Más cuando esa zona sur no ha sido muy favorecida por las políticas públicas de las últimas décadas.

Esa idea de diversificar los puntos de interés turístico es lo que mueve a la gente de la Red La Boca Barracas, y era un poco el objetivo por el que hicimos el blogtrip el sábado. Si bien ellos proponen cinco recorridos puntuales que se pueden hacer caminando, en nuestro caso hicimos un recorrido un poco diferente.

Iglesia Santa Felicitas

El recorrido arrancó, en Barracas, por la Iglesia Santa Felicitas, inaugurada en 1879 en memoria de Felicitas Guerrero, quien había sido asesinada unos años antes, en un hecho bastante impactante para la Buenos Aires de ese entonces. La Iglesia es una mezcla bastante particular de estilos, pero no pudimos conocerla por dentro, ya que los recorridos se hacen sólo los domingos a las 11 horas. Mi idea es volver en estos días para completar esa parte del recorrido, y luego actualizar la entrada.

Pasaje Lanín

El recorrido siguió hacia el pasaje Lanín, previo paso por la ex fábrica de chocolates Águila. El pasaje es realmente un punto muy relevante de la zona, a partir del trabajo del artista Marino Santa María, que ha ayudado a que muchas de las casas del pasaje tengan un frente recubierto de mosaicos y formas muy coloridas. Realmente es un gran sitio para tomar fotos, ya que las fachadas se extienden a lo largo de dos cuadras.

Espacio Icalma

Casi en la esquina de Lanín y pasaje Icalma se encuentra el espacio Icalma, en una casa tradicional de la zona. Allí hay desde exposiciones de arte hasta presentaciones teatrales, más un bar ubicado entre una sala y un patio. En su blog van a encontrar las novedades del Espacio, que son muy variadas.

La Flor de Barracas

Desde el Espacio Icalma seguimos camino hacia la Avenida Suárez, y de allí hasta el bar La Flor de Barracas. Es un bar tradicional, cuyo edificio estuvo en venta, aunque finalmente fue recuperado y hoy sigue con sus actividades. No hay que engañar mucho, porque las fotos lo dicen todo: es un bar realmente muy lindo y que remite a otras épocas de Buenos Aires. Párrafo aparte para el piso, que es original.

La Flor de Barracas

Desde La Flor de Barracas seguimos camino hacia el centro cultural El Conventillo, situado en típico conventillo barranquense, y en donde nos quedamos charlando largo rato y comimos unos ricos choripanes. En el centro brindan actividades de capacitación para adultos y de apoyo escolar para los chicos de la zona. También han organizado varios eventos, como el Barracas Tango y el Barracas Rock, gratuitos y dirigidos sobre todo a los vecinos del barrio. En el lugar también se desarrollan actividades de militancia política del JP Evita de Barracas.

Conventillo Barranquense

Del centro cultural pasamos a un lugar realmente muy curioso: la casa taller del escultor Daniel Slafer. La casa está dentro de un galpón originalmente usado para un taller mecánico. El espacio fue respetado y tratado como galpón, y sólo se dividieron las habitaciones del fondo. Los muebles y objetos fueron mayormente recuperados de la calle, junto con las obras de Slafer.

Casa Taller de Daniel Slafer

Desde allí, nos trasladamos a la Casa Chevalier, el hogar de la artista Celia Chevalier. La primera parte es un recorrido por sus pinturas, donde recuerda, a la manera de la pintura naif, escenas del Buenos Aires de los 50. La segunda parte es conocer el conventillo que se encuentra en la parte posterior de la construcción. Es un conventillo construido hacia 1870, en un muy buen estado de conservación. En la planta baja hay una sala donde se realizan algunas actividades, y en la parte superior se conservan las habitaciones. En el conventillo llegaron a vivir hasta seis familias, pero desde hace tiempo ya se encuentra convertido en museo.

Conventillo museo

El recorrido, por cierto, siguió por otros lugares, pero por un tema de agenda tuve que retirarme un rato antes. Pueden encontrar otras crónicas del recorrido en Nscap y Viajando por ahí. También pueden chequear las entradas anteriores en este blog, con el recorrido en mapa y el álbum de fotos. También pueden chequear las publicaciones en Twitter bajo el hashtag #redbb, así como también en Flickr.

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