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Hace tiempo que sabemos que los viajeros usan cada vez más sus celulares y tablets para comunicarse y publicar contenido en la Web mientras están de viaje. Y también sabemos que suelen hacer eso con más frecuencia mientras viajan por su propio país, en tanto el costo del roaming es demasiado alto todavía, como analizamos en la entrada del viernes. Pero otros problemas pasan por el tema del diseño de las aplicaciones, y su dependencia de la conectividad permanente. En una entrada interesante publicada en Tnooz, Daniele Beccari analiza cinco problemas de las aplicaciones para móviles orientadas al mercado de viajes.

1) Asumir que habrá conectividad permanente. Lo que no siempre está a mano, ya que por precio o por encontrarnos en localidades sin tan buena cobertura de la señal de celular.

2) Asumir que la calidad de conexión siempre es muy buena. Y la verdad que la mayor parte del mundo no tiene precisamente una gran calidad de conectividad en redes 3G o superiores.

3) Diseño demasiado compacto. Recuerden que la mayor parte de las pantallas y sistemas operativos para dispositivos móviles son para utilizar con los dedos, y eso requiere de espacio suficiente para seleccionar elementos y pulsar botones.

4) Mala sincronización con la nube. Por ejemplo, aplicaciones que nos obligan a volver a autenticarnos cada vez que pierden la conexión.

5) Requerir demasiados permisos. Por ejemplo, aplicaciones que quieren tener acceso a la libreta de direcciones. ¿Para qué, si no necesitan de tal acceso para funcionar?

Pueden leer la nota completa en Tnooz.

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