Barras y estrellas

Cerca de la mitad de los estadounidenses no usan todos sus días de vacaciones. A más de uno este dato le va a llamar mucho la atención. Y eso que Estados Unidos es uno de los países desarrollados donde los habitantes tienen menos tiempo de vacaciones (una a dos semanas es el estándar, contra dos a cuatro de otros países). En 2009, por ejemplo, 459 millones de días de vacaciones quedaron sin utilizar en Estados Unidos.

A partir de estos datos, hay quien se pregunta si a los estadounidenses no les gusta viajar. Y la pregunta puede matizarse, en tanto muchos de ellos viajar, pero dentro de su propio país. A la mayor parte de ellos no parece interesarle, por ejemplo, pasear fuera del país. Sólo el 37% tiene pasaporte -algo más de 114 millones de personas, sobre más de 300 millones. Si quieren comparar con otros países desarrollados, el 71% de los ingleses tiene pasaporte. Si bien se puede ir a México, Canadá y Bermuda con una tarjeta llamada “Passport Card”, sólo 3,5 millones de estadounidenses tiene ese documento. Un dato más: 2 de cada 3 estadounidenses ni siquiera volaron a Canadá. Aunque, por número, son tercer país con mayor cantidad de personas que viajan al exterior, detrás de Alemania y Reino Unido -que, por cierto, tienen una población menor.

De todas maneras, a más de un planificador de políticas turísticas no le parecerá un mal dato: Estados Unidos logra que la mayor parte de los estadounidenses gaste el dinero de vacaciones dentro de su país. Que buena parte de esa negativa a viajar se base en el desconocimiento del mundo o la percepción de que muchos lugares son “demasiado peligrosos”, es un tema que podemos discutir, claro.

Aunque queda sin responder la pregunta de porqué muchos estadounidenses no se toman sus días de vacaciones. ¿Ética del trabajo, mercado laboral demasiado inestable o muy desregulado, o simplemente un clima social poco propicio para el viaje?

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