Evolucion del precio del petroleo, 2000-2010

Allá por 2008, escribí una entrada sobre el tema de la especulación en el precio del petróleo, que llegó a pasar los 150 dólares, para caer a casi 30 dólares algunos meses después. En aquel momento, la razón del descenso del precio no fue, obviamente, la demanda. Se debió a que los especuladores sobre su precio tuvieron que deshacer sus opciones a futuro y otros instrumentos financieros para conseguir efectivo, ya que la crisis hipotecaria de Estados Unidos había paralizado el crédito bancario. ¿Y porqué nos importa hablar de 2008? Miren la evolución, justo arriba de este párrafo, del precio del petróleo en los últimos meses. De a poco, estamos volviendo a los niveles de 2008.

En su muy interesante Griftopia: Bubble Machines, Vampire Squids, and the Long Con That Is Breaking America (¿alguien traducirá el libro al castellano?), Matt Taibbi dedica uno de sus capítulos a la especulación con commodities. Básicamente, productos primarios como el petróleo, los granos y otros alimentos. Taibbi parte de una percepción de sentido común: no podía entender cómo, en una economía como la estadounidense, que en 2008 entraba en una profunda recesión, el precio del combustible no paraba de aumentar. La demanda, justamente, no podía ser, en tanto los consumidores cada vez compraban menos. Había que encontrar los motivos.

La mayor parte de los medios tenía un culpable: China. Es cierto que la demanda de ese país no paraba de aumentar. Los datos mostraban que el mercado chino había comprado casi mil millones de barriles más en 2008 que en 2003 (992.261.824, para ser exactos). Pero desde 2003 para acá los montos invertidos en la compra de instrumentos financieros y especulación sobre commodities no han parado de crecer. En 2008, los especuladores financieros compraron algo más de 918 millones de barriles. O sea, una demanda muy similar a la evolución de China. Y esto no se limita al petróleo. Granos, café, y muchas otras commodities subieron sus precios de una manera constante entre 2005 y 2008, y volvieron a iniciar el ciclo en 2010. Estos fondos son manejados por grandes bancos de inversión. Y no estamos hablando de poco dinero. Entre 2003 y 2008, los fondos especulativos pasaron de 13 mil millones de dólares a 317 mil millones. Y en una actualización que hizo hace poco (ver enlace al final de la entrada), Taibbi ya habla de 400 mil millones de dólares invertidos en estos instrumentos financieros. Semejante cantidad de dinero se vuelca a la compra de instrumentos financieros ligados a las commodities, y están muy relacionados con su incremento de precios.

A los lectores de este blog, uno de los puntos que seguramente le interesará es simple de adivinar: si el petróleo sigue subiendo de precio, los precios del transporte, en particular los vuelos, van a subir sustancialmente. Muchas aerolíneas comienzan a cobrar cargos extra por combustible cuando el barril pasa los 100 dólares (y en estas semanas pasó los 100 dólares). Pero hay temas que son, globalmente, mucho peores. La especulación sobre el precio de los commodities ligados a la producción de alimentos implica incrementar los valores a pagar por la comida, una de las razones que ha estado, junto con la demanda por democracia y mayores libertades cívicas, por detrás de los alzamientos en países árabes. Desde ya, el incremento del precio de los alimentos implica un aumento en la cantidad de personas que pasan hambre en el planeta.

El incremento del precio del petróleo tiene además otras consecuencias. Por ejemplo, movilizar mucho más dinero hacia los países productores de commodities. Por ejemplo, varias naciones árabes tienen enormes fondos de inversión, con los que han comprado muchos activos en todo el mundo. Buena parte de ese flujo de dinero les llegó gracias a los incrementos de precios propiciados por la especulación sobre los commodities. Se pueden señalar otros temas relevantes para las naciones sudamericanas, como el incremento del monocultivo de soja, gracias a la suba de los precios que se dio entre 2003 a 2008 y de 2010 a esta parte. Pero también están asociados a la buena situación económica de la región, que ha visto mejorar sustancialmente los términos de intercambio con el resto del mundo. Claro, los productos primarios han visto incrementar sus precios.

Los pronósticos no son muy buenos; en tanto la demanda mundial de petróleo se mantenga firme, y crezcan los fondos destinados a la especulación de commodities, no parece haber mucho margen para un descenso en los precios del combustible. Y a eso le tienen que agregar los problemas políticos en países productores, como los que actualmente se dan en Libia.

Por las dudas: es obvio que la especulación financiera no explica todo el incremento del precio. Pero agrega presión a la demanda de commodities en plazos muy cortos. Y en el caso del petróleo no tenemos que olvidar algo: no estamos tan lejos del famoso pico de producción, a partir del cuál la cantidad de barriles que se ofrecerá en el mercado será cada vez menor. Al respecto, pueden ver “Petróleo, turismo e inestabilidad global” en este mismo blog.

El capítulo que cito del libro de Matt Taibbi es “Blowout: the commodities Bubble”, en Griftopia: Bubble Machines, Vampire Squids, and the Long Con That Is Breaking America, editado por Spiegel & Grau en Estados Unidos en noviembre de 2010 .Taibbi tiene un blog en Rolling Stone, y hace unos días escribió una actualización del tema (ver al final de la entrada). Para leer una crítica a las hipótesis de Taibbi desde el sector energético, en particular al tema de los especuladores y la participación de los bancos de inversión, pueden chequear “Oil price spike: blame greedy speculators or peak oil?“, de Erik Curren. Lástima que Curren no responde una pregunta interesante: cómo explicar desde la demanda, y sin recurrir a la especulación financiera, la caída del precio del barril de petróleo de 149 a 31 dólares entre 2008 y 2009.

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