Fit & Function: Cruiser Backpack*Pro

Ayer, el blog Gadling publicó un “Manifiesto del viajero de bajo presupuesto“, que tiene muchos puntos de contacto con la figura del mochilero. Nuevamente, lo que encontramos es una idealización de la imagen del “viajero”, que se legitima en una comparación con respecto al “turista”, que es definido como la fuente de toda forma “mala” de viajar -en el caso del texto de Gadling, aparece nombrado como “luxury travel”, pero todos sabemos que hablamos de turistas. Curiosa versión cristiana del mundo del viaje, donde hay buenos y malos.

Pero vayamos a los 3 puntos centrales del manifiesto. Estos son:

1) El viajero de bajo presupuesto tiene más interacción con los habitantes locales que el viajero de lujo (Budget travel enables better interaction with local culture than does luxury travel).

2) El viaje con bajo presupuesto es más sofisticado que el de lujo (Budget travel is more sophisticated than luxury travel)

3) Los viajeros de bajo presupuesto son más creativos que los viajeros de lujo (Budget travelers are more creative than luxury travelers).

Siempre me ha parecido un tema interesante discutir y analizar ciertas categorías obvias. Al menos en el terreno del viaje, es bastante usual encontrar que a muchos les interesa ser identificados como “viajeros”, y para ello construyen una imagen enteramente del “turista”. El viajero sabe viajar, se interesa en la interacción con los locales, consume productos “auténticamente locales” y la lista sigue. El turista, en cambio, vive en una burbuja dentro de propiedades turísticas, demanda servicios como los que consume en su hogar, no se interesa en las culturas locales, y la lista sigue. Al menos en las ciencias sociales, que alguien se clasifique como viajero es el punto de partida del análisis. No se toma eso como una “verdad”; más bien, se piensa cuáles son los intereses y las condiciones que lo llevan a pensarse de esa manera,

Para sintetizar: no habría imagen del “viajero auténtico” si no existiera esa imagen del “turista desaprensivo”. El primero necesita la imagen del segundo para poder construirse a sí mismo como alguien que “sabe viajar”. Y todo esto, sin poner en duda algunas elecciones morales que compartimos. Por ejemplo, que es necesario interactuar con los locales, consumir los productos que elaboran y demandar servicios que no impliquen una degradación del medio ambiente, entre otros temas.

El “manifiesto” de Gadling pueden leerlo en este enlace.

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