Metro II

Las fotos que toman los celulares no se destacan por sus cualidades. Son una herramienta muy útil para captar imágenes de la vida cotidiana, y que nos evitan tener que cargar una cámara todo el día. Pero la calidad de las fotos están lejos, al menos por ahora, de las que toman las cámaras compactas, para no hablar de las réflex. Pero, justamente a partir de esa debilidad, se puede construir una idea interesante. Si las imágenes producidas por los celulares no son buenas, ¿por qué no pensar en agregar alguna dimensión más que saque provecho de esa calidad pobre de las fotos? Una buena respuesta son los filtros de imágenes. Es, claro, la solución que encontraron servicios Web como Instagram (hablamos de ellos hace menos de dos semanas en Instagram, o reinventar la idea de compartir fotos) y Picplz. En ambos casos, nos encontramos sobre comunidades construidas sobre la idea de compartir fotos editadas a partir de filtros; la mayor parte de ellas modificadas para tener el aspecto de las imágenes tomadas por cámaras de lente de plástico o de otras décadas.

¿Cómo se podía crear una comunidad a partir de las fotos tomadas por los celulares, que no se destacan por su calidad? Si lográbamos transformar esa debilidad en fortaleza, se podía, y el éxito de estas comunidades basadas en “fotos vintage” es más que interesante. Y su éxito ha impulsado además a muchas otras aplicaciones de edición de fotos, en particular en el App Store de Apple. No es casual, Instagram está disponibles únicamente para iPhone, aunque es de suponer que pronto tenga versiones para otros sistemas operativos orientados a móviles. Picplz, por su parte, tiene versiones para iPhone y Android. No deja de ser interesante que propuestas tan focalizadas, que apenas alcanzan a algunas plataformas de móviles, lleguen a tener este suceso. Hace pocos días, por ejemplo, el rumor era que Instagram ya había alcanzado el millón de usuarios. Y en su primera semana en el App Store de Apple había logrado 100 mil downloads.

No es de extrañar entonces que el mercado haya comenzado a crear nombres nuevos, como “iPhoneography”, donde se cruzan iPhone con Lomography, las tradicionales cámaras analógicas que permitían experimentar con imágenes justamente a partir de una serie de “debilidades”. Las imágenes “iPhoneography” imitan así a las cámaras con lentes de plástico, o alteran intencionalmente la gama de colores, o juegan con los filtros y editores de imágenes que se pueden bajar al iPhone. Hay un interesante espacio para la creatividad que permite darle otra vida a esas fotos “movidas” o que captan colores y formas no buscadas. De hecho, la imagen que abre la entrada es un ejemplo; la tomé en 208 en el metro de Washington, y era una de esas típicas fotos movidas que no publicarías si no hubieras hallado una vuelta para darle más atractivo.

Hay muchas fuentes de información sobre iPhoneography y fotos “vintage” en teléfonos móviles. Para comenzar, el blog Life in Lofi, sobre aplicaciones y consejos. Luego, los grupos en Flickr, que son un excelente lugar para enterarse sobre nuevas aplicaciones para iPhone, ya que los usuarios muchas veces cuentan que herramientas usan. Además, pueden encontrar usuarios muy interesantes para seguir, porque siempre están probando alternativas nuevas. Algunos grupos relevantes para este tema: Life in Lofi, Black & White iPhoneography e Hipstamatic (una de las aplicaciones más populares en iPhone para editar fotos y que parezcan imágenes “vintage”). En nuestra región no hay mucho; ayer creé en Flickr el grupo iPhoneography Argentina, como para tener un espacio de conversación y publicación sobre estos temas. También existe iPhoneography Perú.

Si conocen algún recurso más sobre el tema, avisen en los comentarios. Las imágenes que voy publicando en Instagram también las pueden hallar en mi fotoblog Digital Vintage.

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