Las campañas oficiales de un destino en Internet siempre estuvieron construidas alrededor de un elemento central: la página Web oficial. Bajo completo control de las oficinas gubernamentales, este tipo de sitios por lo general tenían un discurso más bien de marketing, sin mayores posibilidades de interacción con el usuario, y con mucho énfasis en brindar vías de comunicación lejos de la vista pública, como direcciones de correo electrónico o formularios de contacto. Pero las cosas han comenzado a cambiar con la creciente integración de los sitios y las redes sociales.

Si hoy me preguntan si una pequeña empresa dedicada al turismo necesita de manera imperiosa una página Web, les diría que no es estrictamente obligatoria. Tranquilamente, puede mantener contacto con sus usuarios a través de las distintas redes sociales. Claro, si quiere vender productos por Internet deberá tener un sistema de comercio electrónico, porque las distintas herramientas sociales no están listas para soportar transacciones específicas.

Pero no me parece que sea muy razonable dar por sentado que podemos eliminar la “página Web oficial”. Más bien, creo que podemos concebirla de otra manera: como un punto de reunión, donde las herramientas de las redes sociales se encuentran con la estrategia del destino, la empresa o la oficina gubernamental. Hoy, sin demasiadas dificultades, podemos sumar al contenido de nuestro sitio una capa social, a partir del uso de Facebook, Twitter, YouTube, Flickr, y muchas herramientas más. La participación puede estar descentralizada para beneficio de los usuarios, pero finalmente el producto termina integrado en una página Web que articula participación con una estrategia determinada y elementos de comercio electrónico, si es que éstos últimos son realmente necesarios.

Claro que asumir la viabilidad de este modelo implica recordar que abrir la participación a las redes sociales implica asumir cierta pérdida del control sobre el producto final. Si brindamos canales de participación, a veces éstos traerán malas noticias. Claro que tampoco tienen muchas alternativas: los usuarios también pueden crear grupos independientes para quejarse o protestar, antes que buscar repercusión en la comunidad oficial.

Entonces, no es necesario pensar en que la página Web oficial ya no es útil. Más bien, podemos asumir que ocupará un nuevo espacio: la de integrar la estrategia de marketing con la capa social de participación de los usuarios. Que puede presentarse visualmente de muchas formas; desde un lifestream que ordena de manera cronológica las publicaciones hasta a un armado por secciones definidas por diversos contenidos, como textos, audio, videos, fotos, etc.

La inspiración para esta entrada vino de la mano de la lectura de Islandia quiere ser tu amigo, interesante campaña online…, en el blog Clan-destinos.

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