Mucho se habla sobre el tema de los libros electrónicos, a partir del éxito del Kindle de Amazon, o por la inminente salida del iPad de Apple. La idea de fondo es que los dispositivos electrónicos cada vez serán más comunes como soporte de lectura, y que los libros en papel han comenzado una lenta pero irreversible decadencia. Se puede criticar este tipo de posturas por ser demasiado “deterministas”, o por llevar demasiado lejos la metáfora “biologicista”. Ya saben cual: la que habla de “la muerte de…”, cuando la historia de los medios marca que muchos de ellos no son reemplazados enteramente por los nuevos, o no necesariamente desaparecen. Un buen caso es el cine; nunca desapareció ni fue “exterminado” por la televisión. Más bien, se transformó en un determinado sentido, que la TV no podía cubrir.

Pero si bien podemos tener algunas dudas sobre la idea de que “el libro en papel va a desaparecer”, hay ciertos espacios del mercado editorial que sí parecen tener marcado este destino. Y uno de ellos interesa particular para el mercado turístico: son las guías de viajes.

Por su permanente necesidad de actualización y su volumen más bien considerable, las guías de viajes son uno de los mejores candidatos para alcanzar un rápido éxito en el mercado de libros electrónicos. En febrero, por ejemplo, hablamos sobre la estrategia de Lonely Planet de vender guías en el Apple Store. Por ahora, las guías son para el iPhone y iPod Touch, pero pronto el Apple iPad se va a agregar a la lista. Si se tiene en cuenta que éste último dispositivo ha despertado mucho interés y seguramente tendrá ventas muy interesantes, parece simple concluir que las editoriales de guías de viajes cada vez van a apuntar más a los dispositivos electrónicos. Lo que nos espera es, en realidad, una especie de modelo de suscripción; lo que compraremos, más bien, es la actualización permanente de contenidos, bajo la estructura de una guía de viajes.

Para los usuarios, puede ser un tema bastante interesante. Pueden comprar las guías con un clic, desde cualquier país, y pueden cargar varias de ellas en el mismo dispositivo. Hay contras, claro. Es necesario comprar un dispositivo más bien caro para arrancar con las lecturas. Y que se puede quedar sin batería en algún lugar inconveniente. ¿Y los precios? Difícilmente pueda esperarse una gran caída de los valores de venta, sobre todo porque producir contenidos para guías de viaje sigue siendo más caro que otros rubros editoriales.

Por cierto, el crecimiento de estas plataformas electrónicas representa otra oportunidad para las editoriales: disminuye el costo de llegar a más lectores, ya que de esto se ocupan las “app store” de los diversos dispositivos, como Amazon para Kindle y el Apple Store para iPhone / iPod Touch / iPad. Pero, claro, también hay una gran contra: si las ventas comienzan a concentrarse en pocos canales, en el futuro nadie dice que no quieran sacarnos comisiones cada vez más altas por las ventas. Aún así, parece un tema obvio que, para los próximos dos a tres años, habrá que esperar un crecimiento más rápido de las divisiones digitales de las editoriales ligadas a la publicación de guías de viajes .

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