La entrada del tren subacuático (by morrissey)

Lo recordarán: a fines de enero de este año, las lluvias torrenciales en la zona de Cusco provocaron el desborde del río Urubamba y el corte de las comunicaciones con la localidad de Aguas Calientes. Una gran cantidad de habitantes locales perdieron sus hogares, y durante varios días, varios miles de turistas quedaron varados en el lugar, debido a la suspensión del servicio de tren por la destrucción de las vías. El tema fue noticia durante algunos días, pero cuando los turistas fueron evacuados el tema salió de la agenda de los medios.

Pero un grupo de turistas argentinos viene impulsando que el tema no se olvide tan fácilmente. Ellos formaron parte del grupo donde viajaba Lucía Ramallo Sarlo, la turista argentina que murió cuando un alud de lodo y barro sepultó su carpa, mientras realizaba el Camino del Inca.

Pelear contra la agenda de los medios es un tema complicado. Simplemente, “el tema ya no interesa”, y se terminó. Pero los problemas en el Camino del Inca y el acceso a Machu Picchu continúan, a pesar de que los medios ya no se ocupen de él. Por ello, este grupo de argentinos ha tomado una serie de iniciativas que me parece interesante contar. En primer lugar, se han entrevistado con el embajador peruano en Argentina, a quien le han hecho llegar una carta. En ella, dan a conocer una serie de puntos muy relevantes para entender lo que pasó en febrero en Aguas Calientes. Cito:

1. No hay paramédicos ni estaciones médicas operativas a lo largo del Camino del Inca.

2. Las agencias de turismo que operan el Camino del Inca no están lo suficientemente preparadas para dar la cobertura que exige la explotación turística del mismo.

3. El punto de acampe de Wiñay Wayna es una zona de alto riesgo que no está en condiciones de ser habilitado como tal.

4. No existe un procedimiento o código de conductas en caso de emergencia o, en caso de haberlo, no fue debidamente aplicado.

5. En la casi totalidad de los cuatro días que permanecimos en el Santuario, ninguna autoridad gubernamental se hizo responsable de nuestra situación. Tampoco fuimos fehacientemente informados por autoridad competente alguna respecto al procedimiento de evacuación.

6. El personal del Camino del Inca no informó con diligencia las condiciones y el estado del camino, así como tampoco de la evolución de la situación climática.

No estamos hablando de cualquier ruta. El Camino del Inca es un recorrido muy caro; cuesta de 300 a 600 dólares llevarlo a cabo. Frente a ello, solicitar que haya paramédicos; procedimientos de emergencia claramente definidos; y sistemas de alerta por problemas metereológicos es absolutamente razonable. Las autoridades peruanas van a tener que tomar cartas en este tema, porque lo que sucedió en febrero no puede pasar de nuevo.

En segundo lugar, este grupo creó un blog llamado Elegir Machu Picchu, donde pueden leer una crónica de los hechos que les recomiendo leer. Del tema me enteré por Agustín Benassi, que lleva adelante el blog y contó sobre el tema en los foros de este blog.

En la última edición argentina de Le Monde Diplomatique, Luciana Rabinovich publicó una crónica sobre su experiencia en Aguas Calientes, donde quedó varada junto a otros miles de turistas. Le envié un cuestionario la semana pasada, y me prometió responder las preguntas. Así que habrá algunas entradas más dedicadas a este tema.

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