Durante muchos años, la información sobre viajes venía principalmente bajo la forma de texto. Guías de viajes y revistas eran los soportes más evidentes en esa búsqueda de información, con el complemento de las fotografías y los videos -aunque muchas veces estos últimos actuaban más como motivadores para buscar datos sobre cierto destinos antes que como fuentes de información. Pero Internet ha ayudado a cambiar esta idea de la información como texto escrito, y vemos como ahora tenemos varias capas de datos y diversos autores sobre un destino o un viaje en particular.

La consolidación de los blogs trajo de regreso el valor de la experiencia del viajero. Tanto el blogger como los comentaristas podían ayudar a otros a organizar su viaje. Se trataba, en el mejor de los casos, de una experiencia colaborativa interesante, frente a los medios especializados en turismo, donde todo era invariablemente positivo -y nunca se publicaban puntos importantes, como precios y formas de ahorrar.

Pero la colaboración entre los usuarios no se queda en el texto, sea como entradas en un blog o como comentarios. Hoy tenemos múltiples capas de información, que conviven cada vez más en blogs y sitios de Internet. Una entrada puede tener más que texto, fotos y videos; hoy puede incluir mapas con recorridos de los que lugares que visitamos. Lo que escribimos puede ser comentado no sólo en nuestro blog; también genera repercusiones en redes sociales como Facebook y Twitter. Y los usuarios cada vez publican más desde los dispositivos móviles, en redes que permiten geolocalizar los contenidos. Mensajes, fotos, videos, cada vez es más usual que ya suban a la red con las coordenadas para ser ubicadas en un mapa.

Y todas estas capas de información, de múltiples fuentes, marcan porqué, cada vez más, el papel ya no puede ocupar un lugar central en la información sobre viajes. Las múltiples capas de la Red no sólo se limitan a informar; también se puede publicar, preguntar, localizar, y muchas otras cosas.

De a poco, muchos se están acostumbrando a las búsquedas en tiempo real, y a sacarle beneficio a la publicación constante de noticias en las redes sociales. Y si no hallan la información, a consultar a sus contactos. Los medios tradicionales están acostumbrados a una estructura muy unidireccional de la comunicación; ésto puede ser beneficioso para quienes quieren comenzar a saber algo sobre un destino, pero luego se queda corto a la hora de brindar la información más actualizada.

Para los próximos años, vamos a tener que acostumbrarnos a presentar la información de maneras diferentes. No sólo en texto, fotos o videos; y no sólo en un blog. Habrá que saber trabajar datos en mapas o al menos como información geolocalizada; aprender a presentarla de manera atractiva en redes sociales; tener idea de por donde circula la información más interesante.

Al igual que los medios más tradicionales, muchos blogs van a tener que aprender a hacer las cosas de otra manera. A medida que cada vez lleguen más visitantes desde las redes sociales, en muchos casos por recomendación de otros usuarios, ya no será tan atractivo seguir el modelo pensado para los buscadores. Un modelo que en muchos casos tuvo un lado muy malo: mucho contenido, pero malo. Lo importante, claro, es que llegaran visitantes para hacer clic en la publicidad. Incluso el modelo de los blogs comerciales es el pago por entrada. ¿Cambiará eso cuando haya que aprender a trabajar con las redes sociales?

La abundancia de contenidos ya ha afectado a los medios más tradicionales, que ven que ya no pueden monetizar lo que publican de la misma forma que lo hacían con el papel. El crecimiento de las redes sociales probablemente lleve a muchos blogs a una situación similar; una hiperabundancia de contenidos que hará cada vez más difícil sacar rédito comercial de lo que se publica. Lo que pase en los próximos 12 meses será interesante para ver cómo los viajeros obtendrán, en el mediano plazo, la información que necesitan para sus viajes.

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