(viene de la entrada de ayer)

Ayer planteabamos que uno de los puntos más importante de las redes sociales que se basan en la geolocalización es que ofrecen muchos vínculos con el marketing, algo que puede ser bueno o malo, de acuerdo como se lo analice. Vamos por partes.

En otras redes sociales, hay pocas maneras de diferenciar la relevancia de cada usuarios. En Twitter, por ejemplo, está tema de la cantidad de “followers”, pero no se trata de una métrica tan valiosa. Muchos sólo agregan a otros con el único fin de crecer en número de seguidores, pero eso no beneficia mucho a la conversación ni agrega demasiado valor. Pero al introducir “premios” por sumar datos -check in, consejos, to-dos, etc-, redes como Foursquare y Gowalla introducen una forma mucho más amplia de medir la “diferencia” entre usuarios. Por ejemplo, se hacen tablas semanales de qué usuarios sumaron más puntos en una determinada ciudad. Pero también los usuarios se diferencian por otras cosas, como la cantidad de badges que han acumulado y el número de sitios donde son “mayors”. Al introducir estas variables, se puede establecer con más precisión que usuarios son más relevantes en una determinada red geográficamente situada.

Entonces, redes como Foursquare o Gowalla permiten establecer de manera más marcada “la diferencia” y el valor de cada usuario, a partir de diferentes parámetros. Y en ese sentido, aparecen como redes más atractivas para estrategias de marketing más puntuales y localizadas.

Como señalan en Foursquare, a medida que la red crece en relevancia, se pueden encontrar bares en Estados Unidos que comienzan a premiar a los “mayors” con descuentos o regalos. Y hay otros ejemplos. A medida que los usuarios crecen en número y agregan lugares, se puede obtener información en tiempo real y geolocalizada sobre cuáles son los sitios más populares en una ciudad, como se puede hacer a través de Social Great, que usa los datos de Foursquare para crear sus propios mapas.

A eso hay que sumar que los usuarios pueden sumar recomendaciones sobre cada sitio que visitan. Como siempre, habrá quienes estén interesados en atacar o elogiar a un sitio por otras razones que no tengan que ver con su servicio, pero como cada usuario crea su propia red de contactos, y además puede chequear el puntaje y los badges de cada uno de ellos, estos riesgos se minimizan un poco.

A diferencia de Twitter, entonces, aquí encontramos usos más específicos de los datos que ingresan los usuarios. Si Foursquare o Gowalla alcanzan a imponerse en este mercado, seguramente vamos a ver muchos lugares muy interesados en ver como se opina de ellos en las redes sociales con geolocalización. Y habrá, claro, viajeros interesados en el tema. Al fin y al cabo, podremos hallar un gran número de recomendaciones y datos geolocalizados sobre lugares en una ciudad que desconocemos, o no conocemos tan bien.

Los puntos negativos vienen por el tema de la privacidad y la seguridad. Si bien en Foursquare sólo nuestros nuestros contactos pueden ver nuestra historia completa de actualizaciones, la posibilidad de sincronizar esos datos con Twitter, donde la mayor parte de las cuentas son públicas, hace que en realidad los check in puedan aparecer sin más en otros servicios y buscadores.

Por cierto, mi usuario en Foursquare pueden encontrarlo en este enlace.

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