Para la semana que viene tengo pensado armar una serie de entradas sobre el tema de petróleo, recursos naturales y movilidad, a partir de una serie de lecturas que tuve en las últimas semanas -y que, ya verán, no necesariamente se relacionan directamente con el mercado turístico. Así que esta entrada es una introducción interesante, a partir del proyecto “Tourism 2023”, que busca analizar cuál es la sustantabilidad a futuro del turismo, a partir de tomar en cuenta una serie de temas que hace tiempo se discuten en la agenda política: el cambio climático, el crecimiento de la población, y la creciente escasez de recursos no renovables.

El trabajo parte de un esquema bastante tradicional en los estudios de prospectiva: plantear “escenarios factibles” para un cierto período de años. Pero, como siempre hay una serie de desacuerdos entre los especialistas, se desarrollan diferentes alternativas. Los escenarios planteados son para el turismo hacia 2023 son:

Boom and burst: el crecimiento de la economía mundial comienza a sumar cada vez más presión sobre los destinos turísticos y los recursos naturales. El resultado final es una degradación cada vez más veloz del medio ambiente. Tal escenario asume un clima polítio mundial relativamente tranquilo, en el cual los turistas puedan trasladarse por casi todo el mundo.

Divided disquiet: aquí, el escenario político es muy diferente al anterior. La creciente falta de recursos naturales y el aumento de su valor llevan a una inestabilidad política cada vez mayor. A esto hay que sumarle los cambios en el medio ambiente, producto del calentamiento global. Viajar a muchos destinos comienza a ser cada vez más peligroso, lo que lleva a que los sitios “seguros” colapsen de cantidad de turistas. Y se extiende un tipo de viaje muy particular: el “Doomsday tourism”, que consiste en visitar zonas cuyo atractivo será destruido por el calentamiento global. Por ejemplo, los glaciares de baja altura en Argentina.

Price and privilege: el alza de los precios del petróleo, a medida que su disponibilidad se hace cada vez más escasa, hace que los costos asociados al viaje se eleven de manera muy considerable. Cada vez menos gente podrá iniciar viajes extensos, lo que llevará a una gran reducción de la oferta de vuelos aéreos, ya que quienes podrán viajar más serán, en realidad, una elite particular.

En lo particular, creo que algunos de los escenarios implican consecuencias que limitan la relevancia de recursos naturales escasos, como el petróleo, y lo reducen a áreas muy limitadas, como el transporte. Pero de eso hablamos la semana que viene.

El estudio sobre “Tourism 2023” se puede bajar desde este enlace; es un PDF de casi 8MB. Se trata de un trabajo financiado por varias compañías aéreas, así que no se trata, digamos, de un trabajo que están desarrollando algunas empresas para hacer un pronóstico de como evolucionará su negocio (visto originalmente en Fast Company).

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