Una buena parte de las naciones latinoamericanas han impulsado, en los últimos años, políticas destinadas a atraer más turismo internacional. Esas estrategias van desde el marketing a las políticas económicas basadas en tipos de cambio favorables al turismo o a las desgravaciones impositivas.

Pero la elección del turismo internacional como estrategia de desarrollo económico es bastante más incierta de lo que se suele presentar. Crisis puntuales pueden ocasionar graves pérdidas y arruinar temporalmente esfuerzos de años. El caso de México y la gripe porcina, que ha ocasionado severos daños en la industria del turismo en ese país, es una buena advertencia. Los estados latinoamericanos tienen muy poco control sobre ciertas circunstancias que terminen en una caída considerable de la llegada de turistas.

Hay que recordar, además, que el mercado turístico internacional está muy concentrado. 80% de los turistas internacionales pertenecen a las veinte naciones más desarrolladas. Uno de cada cinco turistas internacionales vive en Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y Gran Bretaña. Para la próxima década se espera el ingreso de China a esa lista de cinco naciones con más emisión de turistas (Bohn Melch, 2004). Pero no hay que esperar cambios demasiado profundos en este esquema de turismo internacional. En todo caso, el estancamiento poblacional de Europa le hará perder de algo de presencia en el mercado global.

Mal que les pese a muchos gobiernos, no hay estrategia realmente exitosa si no logramos primero una fuerte presencia del turismo nacional. Sobre todo, porque reduce el problema del leakage, o los ingresos que los países receptores jamás reciben aunque ellos sean los visitados, algo que analizamos en Sentidos comunes: lo “importante” es favorecer el turismo internacional de primera clase.

Pensar al turismo dentro de una política de Estado implica, entre otros temas, promover la presencia de viajeros del mismo país. Y tener en cuenta también que este mercado siempre tiene crisis periódicas, muchas veces asociadas a causas externas al mercado turístico, como crisis financieras o alertas sanitarias. Aclaro lo de “muchas veces”, ya que en otras ocasiones la crisis de ciertos destinos se debe a polìticas inadecuadas de conservación de los atractivos del lugar, que pueden ser arruinados por sobreexplotación o ausencia de políticas ambientales y urbanas.

Referencias bibliográficas

Bohn Melch, Sharon (2004): “Why Tourism Matters”. En Sharon Bohn Melch (comp) Tourists and Tourism. A reader.

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