Monedas argentinas (by morrissey)

La semana pasada fui a almorzar con Marc Serena, de La Vuelta de los 25 y que ganó hace poco la categoría de Mejor Blog en lengua no inglesa en los Lonely Planet Travel Blogger Awards, y Débora Lambrechts, de Viajeros.com. Entre los muchos comentarios que hizo sobre la ciudad, Marc no dejó de aparecer sorprendido por un tema que le llamó mucho la atención: en Buenos Aires nadie tiene monedas para el cambio. Todo el mundo, en lugar de darte el vuelto, te pide monedas para redondear el vuelto.

Ya que el 60% de los lectores de este blog provienen desde fuera de Argentina, es interesante marcar, por si alguno de ustedes piensa visitar el país, que efectivamente es muy difícil conseguir monedas. La situación ya se da desde el año pasado. Y son muchos los que están hartos de la situación, ya que en muchas ciudades las monedas son usadas para el transporte público de pasajeros. Por lo tanto, al no poder conseguir monedas, muchas personas tienen problemas para poder viajar. Por cierto, y si no lo saben, al “colectivo” -como se conoce aquí a los buses- hay que subir con las monedas, porque allí no les darán cambio. En los bancos no te dan, o a lo sumo te cambian un billete de dos pesos (el boleto mínimo de colectivo es 1,10 pesos). En las terminales de buses llegaron a vender monedas; por 100 pesos de ellas, pagabas 103 o 104 pesos. Luego de que se armó el escándalo por la cobertura de los medios, las empresas de colectivos ya no comercializan monedas.

A pesar de que esta situación se da hace tiempo, al menos en Buenos Aires todavía no se ha encarado una solución razonable, como implementar tarjetas magnéticas para los colectivos. Éstas si están disponibles para el subte / metro, pero no para los buses. Y eso que en varias ciudades de Argentina hace rato que ya hay tarjetas -Salta, por ejemplo.

Igual, no los culpo si, como a Marc, les sorprende esto de la falta de monedas. Francamente, es increíble. Lo más notable es que nadie termina de saber muy bien donde están todas las monedas que faltan, o quien las acapara. Otro misterio argentino más, claro.

Anuncios