Cae la tarde 2 (by morrissey)

Quienes visitaron en los ultimos años la región de la Quebrada de Humahuaca, en la provincia argentina de Jujuy, no pueden dejar de sorprenderse de lo mucho que ha cambiado la zona. Desde que la zona fue declarada como “Patrimonio cultural y natural de la humanidad” por UNESCO, el valor de la tierra no ha parado de aumentar. Se han multiplicado los emprendimientos turísticos, pero también muchos de los habitantes locales tienen cada vez más dificultades para poder subsistir en la zona. Los lotes se cercan, se venden a precios inalcanzables para quienes siempre han habitado la zona, y el paisaje se transforma de manera irremediable.

El diario argentino Crítica se ocupó ayer del tema, a partir de la decisión de 55 familias de Purmamarca, una de las localidades más hermosas de Argentina, de cortar la ruta en reclamo al problemas por las tierras. Gracias a la demanda de la industria turística, Purmamarca se llena de hoteles y residenciales, pero cada vez tiene menos espacio para los habitantes locales, que tienen que irse cada vez más lejos para encontrar lugares donde vivir.

A esta altura, hay que decirlo bien claro: la declaración de la Quebrada de Humahuaca como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad seguramente fue motorizada por las buenas intenciones, pero sus consecuencias sobre la región son cada vez peores. A este paso, en un par de años tendremos muchos hoteles, restaurantes caros y comercios que sólo venden a los turistas, pero muy poco de lo que llevó a declarar a esta zona como “patrimonio cultural y natural”. Es hora de que UNESCO analice las consecuencias de la decisión. El caso de la Quebrada de Humahuaca debería ser, además, un caso de estudio para este tipo de decisiones.

Claro que en esto también tienen mucha responsabilidad las autoridades argentinas, que han dejado que explote una especulación desmedida por el valor de las tierras, ni han tenido políticas que prevean un crecimiento ordenado de la región y brinden protección a los habitantes locales. Hoy la infraestructura de Purmamarca está sobrepasada; apenas hay agua algunas horas, y no cuenta con cloacas y desagues adecuados.

Ahora ya hay un conflicto bastante serio instalado en la región. Lo están logrando: van a poner a muchos habitantes locales en contra del turismo, que a cambio de trabajos no demasiado bien pagos, los expulsa de sus tierras, que ahora tienen un valor inalcanzable. ¿A esto teníamos que llegar para comenzar a actuar? ¿No era que con el turismo ganábamos todos? Parece que ganan los mismos de siempre, en todo caso. Es evidente que no han existido políticas del Estado para evitar llegar a esto.

Para leer más sobre el tema: Guerra por la tierra en Jujuy en Crítica.

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