El turismo comunitario, o Community Based Tourism (CBT), es una propuesta interesante. Un grupo de personas, en lugar de hacer turismo tradicional, deciden vivir de manera temporaria en una comunidad, por lo general pobre, y ayudar allí. Por ejemplo, colaborar en algún proyecto de largo plazo para los habitantes del lugar. Es, en cierta medida, un cruce de turismo y voluntariado, aunque los viajeros se pagan los gastos.

Se trata, claro, de iniciativas loables. Pero parece que su viabilidad económica es más complicada de lo que parecía. Harold Goodwin y Rosa Santilli consultaron con 750 personas ligadas con el conservacionismo y proyectos de desarrollo, y éstos identificaron 116 iniciativas de turismo comunitario. Se contactaron con ellos, y apenas 28 respondieron. 15 de ellos eran realmente proyectos reales de CBT. Y apenas 4 son proyectos viables.

¿Y cuáles son los problemas del turismo comunitario? Algunos de ellos:

* dependencia excesiva del dinero de los donantes
* baja ocupación de camas (5%)
* falta de mercado e infraestructura

No son conclusiones alentadoras. Es cierto que muchos de los proyectos de turismo comunitario se encuentran en regiones de acceso complicado, y hay que pensar en ellos como proyectos a largo plazo. Por ello, muchas veces dependen del dinero de organizaciones, que ayuden a crear la infraestructura necesaria y brinden apoyo hasta que el proyecto se estabilice. El trabajo de Goodwin y Santilli muestra que hay muchas dificultades para que los emprendimientos de CBT se consoliden.

Para leer más sobre el informe, pueden chequear Community-Based Tourism: a success? (visto en Brave New Traveler).

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