Quietud y silencio

“Antes la estancia era barata, pero el vuelo caro; ahora las dos cosas son baratas”, advierte Tomás Mazón, profesor de Sociología del Turismo en la Universidad de Alicante, que da un dato escalofriante para la salud económica del turismo español. “En 2007, el 65% de los turistas que llegaron a Valencia no se gastó ni un euro en alojamiento. Los vuelos de bajo coste hunden el producto: un turista que no gasta, pero que llena las playas, colapsa las infraestructuras, consume agua, electricidad y genera basuras”.

Esta cita, tomada de una nota publicada en el diario español El País, es realmente un disparador. Invita a pensar un tema muy particular: ¿hasta dónde las aerolíneas de “bajo coste” ayudan al mercado turístico en general? Lo que plantea Mazón va al fondo de la cuestión: al viajar por apenas unos euros, estas aerolíneas ayudan a movilizarse a personas que sólo están dispuestas a pagar muy poco por su viaje. Y que, casi seguramente, terminarán en la casa de un familiar o de un amigo, y difícilmente ocupe una habitación de hotel. Y hunden los valores del mercado en general.

El segundo punto es el uso de infraestructuras; efectivamente, este turista deja poco en la ciudad, pero demanda por una serie de servicios. ¿Cuál es entonces la rentabilidad del turismo? ¿Hasta dónde está justificado que el Estado use fondos públicos para promover el turismo, si no hay un retorno aceptable?

Desde el punto de vista del turista, claro, las cosas no son tan malas. Al fin y al cabo, gastar poco por viajar es algo que nos gusta a todos. El problema surge cuando estas tendencias son vistas desde el punto de vista de quienes viven del mercado turístico. De esto ya había hablado en “Mercado profesional de viajes y puestos de trabajo” hace algo más de un mes. ¿Qué hacen los profesionales cuando los turistas ya no quieren pagar? (o quieren pagar muy poco). Ya sea por usar Internet o aerolíneas de bajo coste, lo que encontramos es que los viajeros están encontrando vías cada vez más sencillas para reducir los gastos. Se pueden alojar en casas de terceros a los que contactan por Internet. Consiguen información sobre el lugar y tienen en claro qué costos será razonable pagar. Comparan tarifas en segundos. ¿Ustedes creen que la mayor parte de los profesionales del mercado de viajes está comprendiendo lo que está pasando con sus consumidores? Francamente, me parece que no. Y esa incomprensión va a dejar a más de uno fuera del mercado a mediano plazo. Del corto plazo parece que se va a ocupar la crisis financiera mundial.

La nota de El País la pueden encontrar en este enlace. La referencia sobre la cita de Mazón la hallé en Oleopolis. La imagen del avión de Ryanair fue tomada por sergis blog y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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