United Airliner

Desde hace tiempo, las aerolíneas están haciendo esfuerzos por reducir todo lo posible los costos, e incrementar las fuentes de ingresos. Pero en ningún lado estas directivas se han ejecutado con tanto énfasis como en Estados Unidos. Allí, desde hace un buen tiempo se factura un cargo de entre 15 y 25 dólares por la segunda valija, y los cargos por sobrepeso se han incrementado sensiblemente. En los vuelos de cabotaje, además, no se sirve más comida. O, más bien, se venden. Si el pasajero quiere algo, lo pagará.

Pero United Airlines había llevado este tema más allá que el resto de las grandes aerolíneas estadounidenses. En los vuelos dentro de Estados Unidos, no sólo cobraba por la comida; comenzó a facturar las bebidas. Así, una gaseosa costaba 2 dólares, y un té o café, 1 dólar.

Seguramente, la aerolínea obtendría algunos beneficios de este cobro. Pero lo que no imaginó es que la movida le saldría mucho más cara en el tema de relaciones públicas. Es que el resto de las compañías no siguió la decisión de United de cobrar por las bebidas, y las críticas de los usuarios y de los medios no se hicieron esperar. La empresa, definitivamente, más bien, se enfrentaba con críticas muy duras por parte de sus propios pasajeros.

Y la decisión estaba cantada: a partir del 1 de marzo, United dejará de cobrar por las bebidas, y volverá a proporcionarlas de manera gratuita en los vuelos de cabotaje en Estados Unidos. A veces, buscar maximizar las fuentes de ingresos a toda costa puede ser una mala decisión a mediano plazo.

Más información sobre el tema en The Economist. La foto que abre la entrada fue tomada por [email protected] y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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