Una palabra

Me gusta descubrir palabras nuevas. En particular, aquellas que resumen de manera muy sintética un concepto para el cual antes necesitaba usar varias palabras. En Perú hay al menos dos ejemplos que siempre me han parecido muy interesantes. La primera es “caleta“. Denomina a algo “difícil de encontrar”, o “poco conocido”, o “que no llama la atención”. Muchas veces asociado, por ejemplo, a grupos de rock que no conoce todo el mundo. A tal punto que en los 90’s había una revista de rock en Perú que se llamaba “Caleta“, y que hoy es continuada en otra publicación llamada 69.

La segunda es “brichero/a” (el término se puede aplicar tanto a hombres como a mujeres). Básicamente, es aquella persona que quiere conocer un extranjero para relacionarse sentimentalmente con él y poder abandonar el país -ya ven que tuve que usar una buena cantidad de palabras para definir algo que en Perú dicen con apenas una.

Desde ya, se pueden tejer muchas hipótesis acerca de que en el argot peruano exista una palabra para definir este concepto. Pero en un país que ha producido una gran cantidad de emigrantes, y en donde mucha gente sueña con poder irse para tener un futuro mejor, me parece que no tiene mayor sentido hacer especulaciones. Por lo que me han dicho, “brichero” se deriva de “bridge”; o sea, el gringo/a era un puente hacia un nuevo país. Cuando embarcaba para Buenos Aires, en el aeropuerto de Lima, por ejemplo, me encontré con una “antología del relato brichero”. En el libro los cuentos, desde ya, alrededor de las relaciones entre peruanos y extranjeros -no lo compré porque ya me había quedado sin presupuesto para nada más.

Y la capital del “bricherío” es, como no podía ser otra, Cusco, el destino turístico más popular del Perú. Es tan popular que incluso el escritor Mario Pantoja no deja de reconocer que el “brichero” o “cazador de gringas” -la figura en este caso es mayormente masculina- es una de las figuras más relevantes de la tradición literaria de Cusco (ver la última pregunta en la entrevista enlazada).

¿Conocen otras palabras que hayan conocido en sus viajes y que resuman en un único término un concepto que originalmente a ustedes les tomaba varias palabras para dar cuenta? Desde ya, pueden dejar sus contribuciones en los comentarios.

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4 comentarios sobre “Una palabra

  1. Una caleta es un pueblo, normalmente situado en una bahía o ensenada, donde la principal ocupación es la pesca artesanal. Me imagino que debe ser el tipo de lugar que no figura en los libros de geografía y que pasa desapercibido para la mayoría de viajeros, por lo que es probable que en el habla popular se haya terminado asociando la palabra a lo que está escondido o es poco conocido. Lo curioso es que en Chile, donde también existen caletas de pescadores, se utiliza el término para referirse a la abundancia de algo: “Caleta de gente ha venido hoy”.

    Con respecto a “brichero” tengo una teoría (sí, a mí también me fascinan las palabras). En la jerga peruana, uno de los sinónimos de enamorada o novia es “hembrichi” (derivado de “hembra”, claro está). Aunque actualmente no se suele utilizar “hembrichero” para llamar a un donjuan (como sí existe “gilero” para el que tiene muchas “gilas”), es probable que en algún momento haya pegado (¿quizás en el Cusco?). De allí a aplicar la proverbial economía del menor esfuerzo en el lenguaje hay un solo paso… o menos. Ergo, brichero.

    Un abrazo desde Perú, Jorge.

    .P

    1. Son muy buenas ambas teorías. Hacer una arqueología del lenguaje tiene esas cosas interesantes. Tal vez sería una buena idea hacer un listado de palabras de jerga que funcionan como sinónimos. Lo que “monse” en Perú, es “fome” en Chile. Lo que es “trucho” en Argentina, es “bamba” en Perú. Y podríamos seguir un rato bien largo :)

      Y gracias por el comentario y tomarte el trabajo, P :)

  2. Apoyo la etimología de la palabra “brichero” que propone 69 (primer comentario). Soy peruano y conocí en el 95 o 96 a unos amigos que les gustaba conocer gringas (hasta en ese tiempo no salía la palabra brichero) y de la noche a la mañana, esa palabra se esparció en la cultura popular peruana a raiz de un reportaje televisivo (no recuerdo cuál exáctamente, quizás fue Magaly TV o alguno del domingo) y nos quedamos anonadados de escuchar esa nueva palabra de la cual habían producido incluso la famosa teoría del “bridge” que para nosotros no nos sonaba para nada. Es puro invento de ellos (los reporteros) que no vivían de cerca las experiencias de acercarse a un/a extranjera y usufructuar la relación, aunque no siempre.

    Me parece más lícito que provenga de la palabra “hembrichi”, ya que ésta es mucho más antigua, quizás desde el año 90 que la escucho, y de allí, que apareciera la palabra “hembrichero” para designar a alguien que se comporta como un don juán (a la poste, proveniente de la novela “Don Juan Tenorio” de José Zorrilla aunque tiene a su vez antecedente en “El Burlador de Sevilla” de Tirso de Molina). Como ven, toda palabra tiene su “por qué”.

    Aportaría algo al segundo comentario con lo de “monse” en Perú diciendo que en Cataluña (España), Montse es el apocopado de Montserrat, típico nombre femenino catalán. Asi que si van por Cataluña y escuchen llamar a una “hembrichi” Montse (suena casi igual que Monse a secas) no piensen mal de ella! jeje.

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