Blue and Purple RFID tag

Para quienes no conozcan esta tecnología, el RFID es un chip que se coloca en unas “etiquetas inteligentes”, y que se pueden pegar o incluir en los productos. Estas etiquetas emiten una radiofrecuencia que permite su rastreo. Como todavía son un poco caros, por ahora se usan sobre todo con productos de un cierto valor. Por ejemplo, una empresa podría agregarlos a una carga de sus productos, y seguir todo el recorrido desde la fábrica hasta el comercio donde se entregan. Y cuando bajen de costo, un supermercado podría etiquetar todos sus productos, y seguir el inventario en tiempo real, saber a qué hora se vende más, cuáles son las mejores ubicaciones para determinados productos, y una larga lista de ventajas para el comercio. Ventajas, claro, que meten bastante miedo en cuanto al tema privacidad.

Ahora, India se dispone a ir un paso más allá: quiere obligar a los fabricantes de autos a agregar etiquetas RFID en sus vehículos. La idea: poder identificar a cada uno de ellos de manera precisa, algo útil, por ejemplo, cuando sobrepasan la velocidad permitida, o son usados para cometer algún delito.

Y un paso más allá: en el momento en el que el automovilista comete una infracción, por medio de la radiofrecuencia, cargarle la multa en el chip. Como la policía tendrá instrumentos para leer estos chips, podrá detectar si algún automovilista está circulando sin haber pagado su multa.

¿Y que pasa con el rastreo cuando no hacemos nada malo? Desde ya, más de uno se debe estar preguntando sobre este tema.

Más sobre este tema en New Mobilities y Economic Times India. La imagen del chip RFID que abre la entrada fue tomada por midnightcomm y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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