El tren

Uno de los principales problemas de Perú -y casi me atrevería a decir, de buena parte de América Latina- con respecto al tema del turismo es la tendencia a sobreexplotar este recurso. Una vez que muchos políticos o organizaciones privadas encuentran que un destino es un éxito, antes de planificar a largo plazo, comienzan a pensar como lograr sacar el máximo provecho ahora mismo. es toda una tendencia a analizar el éxito turístico en términos de una burbuja, antes que como un negocio sustentable a largo plazo.

¿A qué viene esto? A que tenemos un nuevo ejemplo sobre el tema: las autoridades municipales de Ollantaytambo, desde donde se puede tomar el tren hacia Machu Picchu, por un precio un poco más bajo que desde Cusco, han decidido comenzar a cobrar un peaje de 1 sol para los peruanos y de 1 dólar para los turistas extranjeros. Básicamente, se trata de un “derecho” para tomar el tren, bastante parecido a los cobros que son usuales en Bolivia a la hora de abordar un micro -y de los que hablamos en su momento en Derecho de uso de terminal. La excusa, como siempre, es obtener fondos para “mejorar las prestaciones turísticas”. ¿Y qué contraprestaciones reciben los turistas por pagar este peaje? Por ahora, nada. Simplemente, toman el tren igual que lo hacían los turistas que tomaban el Backpacker Cerrojo, nombre de la formación ferroviaria que va hacia Machu Picchu, antes que se implementara este cobro.

Más sobre el tema en el diario peruano El Comercio. La imagen que abre la entrada fue tomada en Ollantaytambo por P. C. Loadletter y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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