En los últimos años, mucho se ha habldo de las posibilidades de trabajar de manera remota. Un ejemplo sería lo de mantener sitios de Internet mientras viajas. Al fin y al cabo, basta que te conectes y el trabajo se puede hacer de la misma forma no importa donde te encuentres.

El problema, al menos en América Latina, es que muchas de las formas de conectividad están atadas a contratos extensos, de dos o tres años. Por lo tanto, sólo apuntan a quienes tienen residencia permanente en ese sitio. Si te interesa trabajar con tu notebook, o pagas una fortuna por roaming de 3G, o logras que alguien que viva en la ciudad que visitas te preste la conexión.

Entiendo que las compañías telefónicas puedan vender ciertos productos a un precio, en tanto en un contrato a largo plazo lo recuperan con los abonos. Pero lo que quieren cobrarte por los “servicios móviles” es demasiado caro. La tecnología de acceso a Internet te dará la posibilidad de conectarte desde todos lados, pero tu bolsillo no puede pagarlo…

Se habrán dado cuenta, por la temática, que ya estoy en Lima :P Mientras pienso como dejar de acceder a la Red desde cabinas que me obligan a usar Explorer, les dejo un saludo por el Fin de Año. Apenas tenga un rato, contesto los comentarios y los correos.

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