Flying over the Nasca lines

Es uno de los avistajes más espectaculares del mundo: volar sobre las líneas de Nasca es asomarse a observar una de las maravillas de Sudamérica. Las líneas, que dibujan complicados diseños, sólo pueden ser vistas desde el aire. Nadie tiene muy en claro cómo fueron diseñadas, o para qué, y todo parece indicar que no lo sabremos nunca. Tuve la oportunidad de volar sobre las líneas en febrero de 1999, y es un recuerdo absolutamente imborrable.

Pero desde hace tiempo el tema de Nasca y los vuelos se están convirtiéndose en un riesgo demasiado importante para los viajeros. En abril de este año, una avioneta se precipitó a tierra, y murieron quien manejaba el aparato y cinco turistas franceses. Antes, ya se habían registrado, en apenas pocos meses, tres aterrizajes de emergencia en la ruta. En todos los casos, se trataba de avionetas que sobrevolaban las líneas, y que llevaban turistas.

Ahora, el diario limeño El Comercio publica una nota donde cuentan que el 90% de las 38 avionetas que operan en el aeródromo de Nasca tienen una antigüedad de entre 35 y 40 años. La aeronave más vieja en operaciones es de 1956. Para empeorar la cuestión, de las 38 avionetas, 17 de ellas sólo pueden llevar 3 pasajeros además del piloto -ese fue el tipo de aeronave en la que volé en 1999. Por ello, el espacio aéreo de Nasca está saturado. Y súmenle que el instrumental de control de la aeronavegación en la zona es bastante anticuado, para encontrar, además, que nadie garantiza que no pueda ocurrir una colisión en el aire.

La fama de las líneas de Nasca es enorme en todo el mundo. Pero el servicio de avionetas que se brinda allí, absolutamente necesario para ver las líneas, no está ni remotamente a la altura de lo necesario. Es bastante evidente que las autoridades regionales y del Estado peruano tienen que hacerse cargo del asunto, para obligar a renovar la flota y mejorar el control del tráfico. El Congreso de Perú ha estado analizando una serie de beneficios para impulsar la renovación de la flota, pero por ahora no hay fechas acerca de cuándo se concretarán tales mejoras.

Mientras tanto, volar sobre las líneas de Nasca será un acto demasiado arriesgado. Un espectáculo maravilloso, claro, pero que sólo tiene sentido si no se pone en riesgo nuestra seguridad en nombre del negocio.

La nota completa de El Comercio de Lima, Perú, la pueden leer en este enlace. Sobre el accidente de abril de este año, donde murieron cinco turistas franceses, pueden ver esta entrada de este blog. La imagen que abre la entrada fue tomada en una avioneta que vuela las líneas de Nasca por robennals, y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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