Chinatown;  parade spectators

Muchos países desarrollados están acostumbrados a pensar que personas de determinadas nacionalidades sólo llegan a sus países con un único motivo: quedarse trabajando de manera ilegal. Quienes vivimos en el sur, sabemos que se da por sentado, cada vez que pasamos por migraciones en cualquier país, que no somos turistas. O sea, tenemos que probar que realmente estamos de visita temporaria; convencer al empleado de migraciones de que no vamos a quedarnos de manera ilegal; y cosas así.

¿Pero qué pasa cuando personas de determinada nacionalidad, a las que siempre se asume como emigrantes, comienzan a llegar en buena cantidad, y como turistas? Hay dos casos interesantes para ver en este punto.

La primera son los indios en Londres. Durante mucho tiempo, entrar en Gran Bretaña no era sencillo para ellos, en tanto se los asumía como inmigrantes ilegales. Pero desde hace años India no para de crecer económicamente, y ahora miles de indios llegan como turistas a Londres. A tal punto que en la primera parte de este año se conoció que los indios gastan en Londres más dinero que los japoneses, hasta ahora los que más dinero soltaban por día. El tema, entonces, no sólo es que lleguen por turismo; además, son los que más gastan.

El otro caso son los chinos que visitan Estados Unidos. Luego de décadas en donde las revisiones por migraciones eran bastante estrictas, ahora se encuentran con un hecho muy claro: cada vez más chinos llegan de turismo, en particular a New York. Y no sólo son un segmento importante: son los que más gastan. 2200 dólares al día, contra 1800 de los turistas japoneses.

Es interesante ver como ciertos flujos de personas entre los países más desarrollados y los emergentes sufren cambios tan importantes en apenas una década. Y que esto sucede mientras muchos países cuentan con políticos que sólo parecen mostrar interés en crear muros, en tener cada vez más patrullas en las fronteras, y cosas así. Un discurso que a la larga le llena los bolsillos a la industria de los armamentos y de la seguridad, pero que, claro, tiene una efectividad ridículamente baja a la hora de establecer límites a la llegada de nuevos inmigrantes. En todo caso, queda muy claro que la mejor manera de lograr tener más turistas y menos inmigrantes ilegales es, justamente, ayudar al desarrollo de los países más pobres. Pero es obvio que a muchos políticos les sale más fácil hacerse los duros para salir en los medios antes que pensar en medidas a mediano y largo plazo.

Sobre el tema de los indios en Londres, se puede ver esta nota en el diario inglés The Guardian. Sobre los turistas chinos en New York, en The New York Times. La imagen que abre la entrada fue tomada por Global Jet y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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