Para quienes siguen este blog desde hace algún tiempo, saben que he puntualizado de manera bastante crítica de como los medios especializados en turismo siempre describen cualquier destiino con términos super positivos. Cada vez que leemos una nota de un destino, suelen aparecer adjetivos como “paradisíaco”, “maravilloso”, “conmovedor” y otros de ese estilo. Mi hipótesis siempre ha sido que esas notas están llenas de adjetivos porque necesitar llenar el espacio a pesar de estar desprovistas de información.

Ahora, ¿hay realmente espacio para hacer notas sobre destinos, en las que se pueda opinar, si es necesario, en términos desfavorables de algún lugar? Parece que ya hay quien encontró el negocio por ese lado; es Peter Greenberg, que en estos días editó Don’t Go There!: The Travel Detective’s Essential Guide to the Must-Miss Places of the World. Se trata de una guía de lugares que NO hay que visitar.

¿Y qué es lo que hace Greenberg? Listar los lugares más polucionados; los que tienen mayor criminalidad; aquellos donde hay más probabilidades de tornados y terremotos; qué hoteles se destacan por su colección de cucarachas y otros insectos; cuáles tienen los aeropuertos más hostiles para el recién llegado; entre otros temas. Claro, al final la decisión de ir a determinado lugar siempre queda a cargo del turista, pero es interesante encontrar un autor que se tome el trabajo de listar las cosas no positivas del viaje.

¿Se imaginan ustedes que algún medio especializado en viajes, al menos en América Latina, publique un día una nota del tipo “nuestros periodistas le dicen que lugares le conviene no visitar”?

No tengo el libro de Greenberg, veré si puedo conseguirlo en algún viaje (aunque por ahora no tengo nada planeado en cuánto a visitas al hemisferio norte). Por cierto, sobre el lanzamiento del libro de Greenberg me enteré en Jaunted.

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