Cualquier persona que se largue a caminar por la calle Florida, la peatonal más transitada del centro de Buenos Aires, escuchará a caminantes charlando en varios idiomas. Pero en el último año, uno de ellos comenzó a sobresalir sobre el resto: el portugués. En particular en los comercios, eran muy común encontrar a brasileños de compras, en particular en los locales de ropa deportiva -por ejemplo, los negocios de Puma parecían estar en una ciudad brasileña… Esa presencia del portugués no era casual: el real no paró de revaluarse en los últimos años, mientras el peso argentino mantenía su paridad contra el dólar.

Tal tendencia se ha quebrado en estas semanas. El real ha comenzado a devaluarse aceleradamente a medida que dejan de llegar capitales a Brasil. Y de haber llegado a cotizar 1,50 contra el dólar, hoy ya está bastante por encima de los 2 reales (2,30 al momento de armar esta entrada). Todavía hay mucho camino por recorrer, pero este cambio de tendencia de la moneda brasileña llega en un momento muy importante: justo cuando en el cono sur comenzamos a planificar las vacaciones de verano.

Y si en muchos destinos argentinos ya estaban preocupados con la temporada veraniega, ahora lo van a estar más. Y por dos razones. En la costa argentina, porque si la tendencia sigue, muchos optarán por trasladarse a las playas de Brasil, mucho más bonitas que las argentinas, y ahora a precios más competitivos. Y en ciudades como Buenos Aires y Bariloche, donde muchos brasileños llegaban de visita, porque el cambio menos favorable muy probablemente lleve a muchos potenciales turistas a pensar dos veces si van a hacer el viaje.

Y aunque faltan varios meses para enero, hay tendencias que ya se están dibujando de manera bastante clara. Parece que este año tendremos más turistas argentinos en el sur de Brasil. La duda es si los brasileños seguirán visitando Argentina en el número en el que lo venían haciendo.

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