Puente de Brooklyn

Si un destino importante sufre una caída del 20% en la llegada de la principal nacionalidad de visitantes, lo primero que pensaríamos es que la temporada seguramente fue muy mala. Pero esto no siempre se da. Es lo que acaba de pasar de París, que tuvo en la primera mitad de este año un 20% menos de visitantes estadounidenses, tradicionalmente el grupo extranjero más importante, y a eso hay que sumarle la baja del 8% por parte de los japoneses. Los motivos parecen bastante claros: el pobre desempeño económico de Estados Unidos y Japón, que lleva a los viajeros de esas nacionalidades a recortar el gasto, y la debilidad del dólar, que lleva a que los precios europeos aparezcan muy elevados.

Pero a pesar de estas caídas, París tuvo un incremento anual del 2% de la cantidad de los visitantes. Los que salvaron el año fueron los ingleses, a lo que se suma el incremento de la llegada de turistas desde otras regiones de Asia y Medio Oriente. En total, la capital francesa superó los 17 millones de visitantes. No es un gran crecimiento, pero en general, y desde hace años, los principales destinos de Europa vienen con un crecimiento bastante bajo.

El otro lado lo muestra Estados Unidos. La debilidad del dólar debería atraer muchos más visitantes a ese país. Pero eso sólo se verifica en el caso de New York. Como contamos en una entrada anterior, Estados Unidos sigue perdiendo participación en el mercado internacional de viajes, ya que sus números están casi estancados con respecto a 2001, y todas las grandes ciudades de ese país, con la excepción obvia de New York, perdieron visitantes en los últimos años. No deja de ser notable como, a pesar de la fortaleza del euro, París no pierde visitantes, y como Estados Unidos, a pesar de la debilidad del dólar, no los gana.

A esta altura, analizar todo desde el punto de vista de la relación entre monedas ya no resiste demasiado. Desde ya tiene su importancia, pero es evidente que el fracaso de Estados Unidos tiene también otras razones, que evidentemente sus autoridades no quieren asumir. Entre ellas, las dificultades para obtener visas, las revisiones demasiado detalladas en los controles de los aeropuertos, la falta de una política integrada de promoción de destinos, están entre algunas de los temas que deberíamos analizar. Pero me parece que todo esto da para un artículo en una revista, o varias entradas futuras… De todos modos, no deja de ser un punto interesante para arrancar con un estudio de caso: porqué, a pesar de ciertas condiciones favorables, Estados Unidos sigue sin levantar cabeza

Más información (en inglés) en International Herald Tribune (gracias José por el aviso).

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