Bintulu International Container Terminal

No nos faltan, precisamente, teorías sobre la globalización. De hecho, tenemos una larga lista de libros escritos sobre ese tema. Aunque, antes que la teoría, probablemente uno de los aspectos más interesantes de lo “global” es cómo ha ayudado a modificar las formas de producción. Hoy no es nada raro que un producto se diseñe en un lugar, y que el proceso de producción sea separado, y realizado en distintas partes del mundo. De esa manera, se aprovechan los costos favorables de la mano de obra, o la presencia de personal especializado en ciertos lugares, y se obtiene un producto mejor realizado y más barato. Tal lógica le ha permitido a las empresas ampliar sus márgenes de ganancia, lo cual para muchos es algo fantástico, y para otros engendra nuevas formas de explotación bastante brutales -sí, claro, cualquier lector de No Logo lo sabe.

Pero ese modelo de “globalización de la producción” depende enormemente de los costos baratos del transporte. Y ese punto está comenzando a causar muchos dolores de cabeza, a partir de un punto obvio: el incremento del precio del petróleo.

Y como los precios no parecen que bajarán pronto, el modelo tiene un problema a futuro. La “globalización de la producción” es un modelo intensivo en el consumo de combustibles, y si el valor de estos se transforma en una parte creciente de los costos, vamos a comenzar a ver empresas que se verán obligadas a trasladar su producción más cerca de sus mercados, o concentrarla en pocos sitios. Convengamos que eso no tiene nada de nuevo: es el viejo modelo de producción, en el cual se privilegiaba la cercanía de las fábricas que se complementaban en la producción.

Y para nuestra vida cotidiana, lo que podremos enfrentar a futuro es un costo cada vez más alto de los productos importados, a medida que la proporción del costo consumido por el petróleo se sostenga en el tiempo. Desde ya, lo “global” no se reduce a los productos físicos; hay una enorme cantidad de bienes simbólicos que circulan por satélites y redes electrónicas, y que no sufrirán demasiado este cambio. Pero todo cambio en el modelo de producción trae consigo un impacto relevante en nuestras sociedades. Veremos que pasa si el costo del petróleo no desciende por debajo de los 100 dólares en el mediano plazo. Algo que no sólo depende de la demanda; la debilidad del dólar tiene mucho que ver con el incremento de los precios.

Para leer más:

Shipping Costs Start to Crimp Globalization (The New York Times)

La imagen que abre la entrada fue tomada por richardsinyem y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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