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La crisis global de las aerolineas

A mediados de 2006, en este blog publiqué una entrada sobre la relación entre petróleo y movilidad, a partir de un artículo de James Kunstler, que planteaba que los cien años entre 1950 y 2050 serían recordados como “el siglo de la movilidad”. Para Kunstler, el agotamiento de las reservas petroleras llevará a una crisis total del paradigma global de la movilidad, por la simple razón que no hay reemplazo del petróleo a la vista, al menos con costos similares.

Pero las aerolíneas no han debido esperar a que el agotamiento de las reservas petroleras, algo que se producirá en varias décadas más. El incremento de los valores del combustible, en buena parte debido al incremento de la demanda por parte de países como India y China, ha llevado a las aerolíneas a una situación de grave crisis. Si bien el 40% de la energía producida en el mundo depende directamente del petróleo, en las aerolíneas nada menos que el 90% de la energía consumida proviene de esa fuente. Es el segundo renglón en el gasto, después de los sueldos, y los precios del combustible se han incrementado varias veces desde 2000. El resultado: a las aerolíneas cada vez les resulta más difícil ganar dinero sin tener que incrementar de manera sustancial el precio de los pasajes, lo que haría caer la demanda. Por ahora, están explorando todo tipo de vías para incrementar los ingresos, pero parece bastante probable que en los próximos meses veamos pasajes a precios más elevados.

El problema serio con el que nos enfrentamos es que, a mediano plazo, nadie pronostica que el precio del petróleo vaya a bajar, y eso comenzará a impactar de manera duradera en nuestros hábitos de desplazamiento. Por un lado, porque buena parte de la cadena de producción global se asienta sobre costos económicos de traslado de productos -algo de lo que vamos a hablar mañana- y en segundo lugar, porque es evidente que el impacto sobre el sector turístico va a ser muy importante. Si los precios de los pasajes comienzan a incrementarse de manera sustancial y la demanda cae, una buena cantidad de destinos comenzará a tener problemas a la hora de llenar hoteles y garantizar una buena actividad económica para todos los negocios.

En estas semanas, hemos visto varias noticias aquí y allá acerca de las pérdidas millonarias que están sufriendo las aerolíneas, en particular las de Estados Unidos. Si bien el precio del petróleo ha bajado un poco, parece bastante difícil que las empresas puedan retornar a ganar dinero con el costo del barril por encima de los 100 dólares.

Por ahora, estamos asistiendo a una serie de medidas que parecen más bien aisladas. Compañías que cobran hasta el agua, que se ponen estrictas con el peso del equipaje o que facturan por la primera valija, o te venden los auriculares y la almohada. Pero todo esto parece el comienzo de una reestructuración más profunda de la movilidad global. Si los costos del petróleo se mantienen, no sólo vamos a tener una importante inflación en todo el mundo; también vamos a comenzar a ver como se cambian ciertas pautas de movilidad. Y la seguimos mañana.


Para leer más
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Viajes y petroleo: una relacion en crisis
Volar apesta
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Peak Oil: The Coming Global Crisis and the Decline of Aviation

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6 thoughts on “La crisis global de las aerolineas Leave a comment

  1. Este es un tema que también me da vueltas en la cabeza, sobre todo porque he estado planeando viajar a Argentina en unos meses.

    Si el petróleo sigue su espiral ascendente de precios sin control (y si no aparecen pronto fuentes alternativas de energía), vamos a volver casi que a la Edad Media… pero con Internet. :P

    Me pregunto que diría San Agustín, a quien se le atribuye la frase “El mundo es un libro, y quienes no viajan, solo están leyendo una página”.

  2. Beto, en las últimas semanas el petróleo quedó cerca de los 110 dólares, una buena caída con respecto a dos meses atrás. Buena parte de esta caída es más bien la consecuencia de una moderada apreciación del dólar, pero también por la menor demanda de China. Lo cual era bastante lógico: si los precios del petróleo seguían subiendo, la demanda en algún momento debía caer. De todos modos, me parece que el año ya está jugado, y los precios de los pasajes de avión van a seguir bastante arriba por varios meses más.

  3. viajo en avion casi todas las semanas, en general en una compañía americana. la viajadera se hace cada vez mås dificil. los precios por las nubes y el servicio una porquería (incluso en business). aviones viejos, azafatas de mal humor, demoras, comida inexistente o mala. no se donde va a terminar esto. espero poder usar mis millas antes q las saquen.

    muy bueno el blog.

    salu2.

  4. Después del desastre de accidente de Barajas y del final de las olimpiadas de lo que más se ha hablado en las tertulias de café y en las reuniones de amigos y/o familiares ha sido del precio de los carburantes.
    Y es que a los sufridos contribuyentes lo que nos cuesta es pagar cuando no sabemos quién ni por qué nos lo cobran, es por ello que una de las preguntas que no ha faltado en ninguna de las tertulias, al menos en las múltiples que estos días de vacaciones he asistido, ha sido: ¿si baja el crudo por qué no la gasolina?

    Sin duda que la escala del crudo (petróleo) ha tenido su mayor reflejo en el coste de los carburantes, pero si las subidas fueron fiel y puntual reflejo en la tarifas, con los descensos no ocurre lo mismo. Así los precios después de impuestos de la gasolina y del gasóleo apenas han bajado un 5 % desde los máximos.

    Este desfase entre la caída del petróleo y la de los carburantes es precisamente la que denunciamos los tertulianos improvisados y algunas asociaciones de consumidores que piden al Gobierno vigilen a las compañías.

    Las respuestas de las compañías es siempre la misma “la repercusión del crudo en las mangueras se da con, al menos, un mes de retraso. ¿No les parece que es en este caso donde más posibilidades hay de especulación? La conclusión a la que hemos llegado en todas las tertulias es que a quien más le interesa que el precio de los carburantes sea alto es al Gobierno, puesto que entre impuestos directos e indirectos se queda con casi el 75 % de lo que pagamos en la gasolinera.

    La respuesta a la pregunta: ¿si baja el crudo por qué no la gasolina?

    Parece fácil, porque al Gobierno no le interesa.

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