Una de las notas más interesantes del número de Good es la dedicada a los trenes en Estados Unidos. A pesar de ser una de las naciones más desarrolladas del planeta, Estados Unidos no se destaca por tener la red ferroviaria más moderna. Si bien su funcionamiento actual es eficiente, en las últimas décadas muchos recorridos fueron clausurados (ver el mapa que abre la entrada, las líneas celestes son rutas que ya no funcionan) y las novedades tecnológicas no son muy abundantes. Mientras Japón y Europa han dado a conocer trenes de alta velocidad y una serie interesantes de innovaciones tecnológicas, en Estados Unidos los ferrocarriles se mantienen sin muchos cambios desde hace varias décadas.

En líneas generales, los trenes se vinculan con el resto del transporte público estadounidense. Son eficientes, pero no demasiado modernos, y sin una gran cobertura -o al menos, con una menor cobertura que en otros países desarrollados. Además, no son económicos; sus precios son bastante más elevados que los buses, incluso si tomamos en cuenta los formales -no hablo de los servicios informales que describí en New York – Washington DC, o la informalidad en buses.

Más sobre el tema en Train in Vain, la nota de GOOD (en inglés)

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