SubidaNo conocía a nadie que hubiera visitado la capital eslovaca, y eso para mí era un aliciente para visitar la ciudad. Así que, después de terminado el Global Voices Summit, emprendimos viaje con Luis Carlos Díaz y Juan Arellano. Tomamos el tren desde la estación Keleti, en el centro de Budapest, y cuatro horas después estábamos en Bratislava. El boleto costó algo así como 12 euros. Tras sortear unos problemas con la reservación en el hotel Devin -primero había sido cancelada, y la nueva reserva tardó en llegar- pudimos salir a dar una vuelta por el centro histórico de Bratislava. Es pequeño, pero de una enorme belleza, en particular por la noche. Mucha de la arquitectura es similar a la de Praga, pero las calles son más estrechas y la extensión cubierta por la parte tradicional es bastante menor.

Por cierto: en Eslovaquia aún usan su moneda propia, la Koruna. El cambio en la actualidad es, para redondear, 30 korunas por euro. Por lo que me dijeron, el país se uniría a la zona monetaria unificada el año que viene.

Paseo nocturnoAdemás de la caminata nocturna por la ciudad, y como nuestra permanencia era de apenas 24 horas, al otro día optamos por recorrer los castillos. Al de Bratislava, que se encuentra en una colina que domina la ciudad y que es visible desde el centro, se puede llegar caminando por calles empinadas -la primera foto corresponde al inicio de esa ruta.

Castillo BratislavaEl castillo está demasiado reconstruido. Si bien se quemó casi por completo en 1811, fue restaurado durante el gobierno comunista, hacia 1950. Hoy luce como una construcción bastante moderna, y no me queda muy claro lo de castillo. No pudimos ingresar porque se encuentra en refacciones. Así que hay que limitarse a mirarlo de afuera.

Por cierto, desde el castillo Bratislava hay una muy buena vista de la ciudad, que te permite ver el complejo de edificios, uno iguales a otros, hechos durante el gobierno comunista. Hoy son propiedades realmente caras para comprar.

El otro sitio que visitamos si parece un castillo, pero se encuentra en ruinas: es el de Devin. Es muy fácil llegar hasta allí, con un viaje de unos 20 minutos. El bus parte debajo de la terminal que se encuentra debajo del puente nuevo, frente al Danubio. El viaje cuesta algo menos de un euro. Consigan monedas porque los boletos se compran en unas máquinas expendedores situadas en la calle, aunque en el caso de la terminal que lo lleva a Devin hay una boletería. El bus 28 los deja a unas cuatro cuadras, pero el 29 llega hasta el pie de las ruinas. Hay buses cada media hora. Para entrar a ver las ruinas del castillo, hay que pagar una entrada de 2 euros. En los alrededores hay algunos lugares básicos para comer por pocos euros.

Castillo DevinAlgunos datos más sobre Bratislava: los taxis no son caros, y una carrera desde la estación de tren hasta el centro puede costar de 5 a 8 euros, depende donde vayan. Ya que estamos con el tren, el servicio que une a la ciudad con Budapest es realmente muy cómodo, pero en esta época del año el calor dentro de los vagones es bastante elevado. Las zonas cercanas a la estación de Bratislava no son muy lindas; pero no se dejen guiar por esa impresión, porque el resto realmente vale la pena. El transporte público es menor moderno que el de Praga o Budapest, pero muy eficiente. Pero hay que preguntar antes de sacar boleto de acuerdo adonde viajen, ya que hay tres secciones divididas por el tiempo de viaje.

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