Hace un par de horas llegué a Budapest, Hungría. Estoy planchado, pero igual vine un rato a la primera jornadas del summit de Global Voices. Mañana cuanto más, porque después de 36 horas de viaje, lo que pienso hacer en un rato es dormir en una cama.

Caminar por la calle, por cierto, es como estar en un planeta diferente. Todos esos carteles en húngaro son tan incomprensibles que ya los miras como objetos estéticos :) .

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