Primero, la cita:

Un viaje organizado a Israel permite visitar durante una semana instalaciones militares clave del Estado judío, reunirse con agentes de los servicios secretos Mossad y Shin Bet o incluso conocer cómo se planifica la “ejecución selectiva” de un extremista palestino. El tour, cuya próxima edición tendrá lugar a mediados de este mes, se organiza dos o tres veces por año, con unos 60 participantes en cada ocasión, y el precio, de 2.495 dólares por persona, incluye pensión completa en alojamientos de primera clase (…) La impulsora de los tours, Nitsana Darshan-Leitner, directora de la organización defensora de los derechos civiles Shurat HaDin, asegura que muchos participantes, incluso judíos acostumbrados a viajar a Israel, cambian por completo su punto de vista sobre el país cuando conocen de cerca las amenazas de seguridad a las que está expuesto y cómo se hace frente a ellas.

Incluso para quienes leemos de manera bastante dedicada sobre noticias y tendencias del turismo, hay novedades que no dejan de sorprendernos. ¿Un tour a conocer las actividades de los servicios secretos? Es obvio que en este caso hay un evidente interés de hacer un trabajo político de convencer a un grupo de gente de “las necesidades” de Israel de ordenar asesinatos “selectivos” y otro tipo de represalias que, para decirlo de manera amable, de vez en cuando violan algún que otro derecho humano. Y si tienen dudas, lean lo que sigue:

En el tour se asiste también a interrogatorios de extremistas palestinos, al tiempo que oficiales de la Aviación hebrea muestran con videos y otros materiales cómo se realizan las controvertidas “ejecuciones selectivas” de terroristas en los territorios palestinos. “Siempre se pueden cometer errores, pero tratan de ser lo más exactos posibles para no dañar a civiles”, concluye la abogada.

El sólo hecho de pensar que un “interrogatorio” puede ser concebido como un espectáculo turístico nos debería poner en guardia frente a ciertos tipos de iniciativas comerciales de viajes, aún cuando tengan una evidente intencionalidad política. ¿Qué seguirá, ir en aviones y bombardear “de manera selectiva” algún poblado palestino?

En el reciente La doctrina del shock, Naomi Klein analiza como Israel convirtió su expertise en la lucha contra los palestinos en una impresionante industria de exportación de armamentos. Pero parece que la cuestión no se quedará allí, y tal vez se propongan transformar a la guerra permanente en un espectáculo turístico. Con tantos usos comerciales tal situación bélica, a esta altura ya podríamos preguntarnos que incentivo queda para la paz en esa zona del mundo.

La nota completa se puede leer en el diario argentino Clarín (gracias Laura por avisarme de la nota).

Referencia bibliográfica

Klein, Naomi (2007) “Perder el incentivo para la paz” en La Doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre. Buenos Aires, Paidós.

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